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Espíritu Santo, Luz de mi alma, quiero darte en mi vida un lugar para Ti, para que entres en mi vida cotidiana y me llenes de tus luces y consejos, porque sé muy bien que mi santificación y adelantamiento en la vida espiritual, dependen enteramente de Ti.
Tanto tiempo que dedico a cosas inútiles, ¿y no podré darte un momento y un lugar a Ti? Ayúdame a entender que solo contigo seré feliz en esta vida y en la eterna, porque Tú eres el Consuelo de todo hombre, el Consolador de la humanidad.

Quiero, a partir de hoy, comenzar a invocarte antes de hacer alguna acción importante, para que Tú me ilumines en ella y lleve a buen término todos mis emprendimientos. Te invocaré con la oración que nos enseñó María Santísima, tu Esposa, y que es la siguiente: “Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María, tu amadísima Esposa”.

Y cada vez que diga esta oración, estaré seguro de que Tú vienes en mi auxilio y me regalas tus dones para emprender grandes obras por la gloria de Dios y la salvación de las almas. Porque sé muy bien que lo único importante en esta vida es trabajar por la salvación de las almas, y con tu ayuda espero salvar a muchos hermanos pecadores.

¡Bendito Espíritu de Amor!, cobíjame bajo tus alas y entra en mi vida y toma el control de mi corazón y mi voluntad.

Amén

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