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Lecciones de la naturaleza. Amigos, estudiemos algunas condiciones que impone la naturaleza en los seres vivos. Veamos algunos ejemplos.

El buitre. Si se pone a un buitre en un cajón grande, 2 metros por 2 metros y se le deja destapado, abierto por la partes arriba, esta ave a pesar de su habilidad para volar, no saldrá de allí, convirtiéndose en un prisionero absoluto. La razón es que buitre para volar corretea tres o cuatro metros, en carrera para alzar su vuelo. Sin espacio para correr ni siquiera intentará volar, quedando prisionero de por vida.

El murciélago. El murciélago vulgar, que vuela de noche por todos lados, es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo. Si se le coloca en el suelo en un sitio plano, todo lo que puede hacer es arrastrarse indefenso, y sin duda dolorosamente, hasta encontrar el desnivel de altura que le sirva para lanzarse al aire. Así despega para volar.

La abeja. La abeja, depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada del recipiente. Nunca ve la posibilidad de escapar por arriba de ella, intentando persistentemente escapar por los laterales cercanos al fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe, hasta destruirse a sí misma completamente.

Las personas. En muchas formas las personas somos como el buitre, el murciélago y la abeja obrera. Lidiamos con nuestros problemas y frustraciones, sin darnos cuenta, que todo lo que tenemos que hacer es ver hacia arriba. Esa es la repuesta, la ruta de escape y la solución a nuestros problemas. Así que ¡sólo mira hacia arriba! La tristeza, mira hacia atrás. La preocupación mira alrededor. La depresión mira hacia abajo. Pero la fe… La fe mira hacia arriba y nadie llora con la cabeza en alto.

TOMADO DE TIEMPO DE MARIA.-