SANTO ROSARIO POR LOS ANCIANOS

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SEÑAL DE LA CRUZ

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Te damos gracias Señor por que nos reúnes entorno a Ti, como una familia que se ama, que se quiere y busca el bien común, hoy de una manera especial porque nos concedes meditar y valorar las virtudes con que coronaste a Santa Juana Jugan, mujer que se dejo cautivar y conquistar por tu mirada, por tu llamada a vivir la santidad y manifestarla con los más pobres y sencillos los Ancianos.

A ti Dios mío elevo mi oración, por todos los que se sienten agobiados por el peso de los años, tu amorosa presencia permitió que se prolongasen sus días en la tierra.

Dios mío, ellos miran para atrás y ven todo el camino recorrido, desde las travesuras de la infancia hasta la fragilidad del ahora.

Retira Señor toda la amargura de sus espíritus y que recuerden con preferencia los hechos agradables y felices.

Borra cualquier señal de resentimiento causado por la ingratitud y la maldad de los que algún día pasaron junto a ellos, alegra sus corazones cansados y abatidos, dale los medios de revivir las alegrías de una vida normal y sociable, Dios mío ahuyenta los fantasmas de la soledad, del abandono y del desprecio.

Rodéalos de amparo y calor humano en su diario vivir para que puedan mantener un ánimo bien dispuesto, abierto y feliz.

Recompensa la disposición que demostraron, con la bendición de aquella paz que viene de ti y supera todas las limitaciones de la vejez.

Amén.

SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;

también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

3 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

PRIMER MISTERIO: ES DIOS QUIEN LO HA HECHO TODO, YO NO SOY MAS QUE SU SIERVA.

BVGSentir el llamado de Dios es un misterio de AMOR entre un Dios que llama y un ser humano que le responde libremente y por AMOR, es un misterio de elección Divina. La vida de nuestra madre Santa Juana Jugan, sus valores e incluso sus sufrimientos y dolores adquieren sentido cuando descubre ser AMADA por Dios y ser habitada por Él.

Hoy nuestra Santa Madre nos invita a abrir nuestros corazones a Cristo, a su ley de amor, con disponibilidad, humildad para así poder seguir con fidelidad y perseverancia sus huellas, recordando que el Reino de Dios necesita nuestra generosa y total entrega para gloria de Dios Padre y beneficio de aquellos sus pequeños.

Pedimos a la Virgen Maria por LOS ANCIANOS, para que sean valorados y bien atendidos por sus familias y asistentes. Para que su voz siga siendo referente de sabiduría y de experiencia en la vida de la familia.

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Ave maría Purísima Sin pecado concebida. Amén 

JACULATORIA..

Infunde, oh, Padre misericordioso en nuestras almas el deseo de entregarnos totalmente a tí, tú conoces nuestra debilidad y nuestra pobreza, pero te amamos y deseamos sentirnos cada día más amadas por ti y para ti, para no olvidar que por tu amor fuimos llamadas a esta tu obra, que podamos responderte siempre como María, “he aquí la sierva del Señor, hágase en mi, tu voluntad”.

2 MISTERIO: SOLO LOS HUMILDES AGRADAN A DIOS

1La vocación de una hermanita de los pobres es una predilección maravillosa, un privilegio inmerecido, un regalo extraordinario, que nunca podremos agradecer suficientemente. Es una llamada gratuita y personal de Dios que espera también una respuesta diaria y personal. Esto quiere decir que debemos vivir nuestra vocación día a día con nuestras renuncias, nuestra obediencia, nuestra entrega y nuestro amor total. Así la vocación irá madurando y seremos más conscientes de lo que significa para nosotras esa predilección de la llamada de Dios y de lo que supone nuestra respuesta definitiva a su AMOR, así como lo hizo Santa Juana Jugan.

Su silencio y su serenidad irradia la bondad de Dios en ella. El reconocimiento que la Iglesia hace de su santidad, es una llamada a seguir su ejemplo de humildad, sirviendo con delicadeza y atención a los ancianos. Que ella, siga intercediendo por cada una de sus hijas.

Pedimos al Señor, envíe vocaciones, generosas, alegres y con deseos de amarle siempre, de ser rostros de su dulzura y bondad. Señor Jesucristo, danos la gracia de ir adquiriendo paulatinamente un corazón desprendido y vacío, como el tuyo; un corazón manso, paciente y benigno.

JESÚS MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN HAZ MI CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO.

Pedimos a la Virgen Maria por LOS ANCIANOS ABANDONADOS.., para que sean socorridos en sus necesidades espirituales y materiales y nunca les falte la mano cercana y caritativa de la Iglesia.

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Ave maría Purísima Sin pecado concebida. Amén 

JACULATORIA..

Infunde, oh, Padre misericordioso en nuestras almas el deseo de entregarnos totalmente a tí, tú conoces nuestra debilidad y nuestra pobreza, pero te amamos y deseamos sentirnos cada día más amadas por ti y para ti, para no olvidar que por tu amor fuimos llamadas a esta tu obra, que podamos responderte siempre como María, “he aquí la sierva del Señor, hágase en mi, tu voluntad”.

3° MISTERIO: DIOS NOS AYUDARÁ ES SU OBRA

2Ser Santas significa hacer la voluntad del Señor y abandonarse en sus manos, aceptando sin condiciones lo que Dios quiere a cada instante. Un ejemplo claro de esto es nuestra santa madre, que a lo largo de toda su vida se dejó llevar por la voluntad de Dios, abandonándose a sus planes , ella estaba segura de que Él no la abandonaría jamás, fue siempre fiel a la misión confiada porque siempre tuvo su fe firmemente en Aquel que la llamó. Un día optó por Dios, respondió a su llamada y confió en  su voluntad, sabiendo que su luz está dentro de su ser y esa luz rechazará el temor que impide realizar su obra. Ella nos invita a vivir día a día, confiando en Dios que sigue velando por su obra y que se manifiesta a través de, voluntarios y el personal que nos ayudan en el servicio  y la atención a los ancianos, acompañándolos y favoreciendo para ellos un agradable ambiente de familia

Pedimos a la Virgen Maria por LOS ANCIANOS ENFERMOS, para que su dolor y sufrimiento sea siempre acompañado y aliviado, por la cercanía y la ternura de sus familiares y hermanos cristianos.

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Ave maría Purísima Sin pecado concebida. Amén 

 

JACULATORIA..

Infunde, oh, Padre misericordioso en nuestras almas el deseo de entregarnos totalmente a tí, tú conoces nuestra debilidad y nuestra pobreza, pero te amamos y deseamos sentirnos cada día más amadas por ti y para ti, para no olvidar que por tu amor fuimos llamadas a esta tu obra, que podamos responderte siempre como María, “he aquí la sierva del Señor, hágase en mi, tu voluntad”

4 MISTERIO: HACER FELICES A LOS ANCIANOS TODO ESTÁ AHÍ

BVGQue tristeza se siente cuando vemos tantos ancianos abandonados por sus hijos, tocando las puertas de los asilos que los puedan albergar. la vida de santa Juana nos inspira a continuar  en su propósito para que nosotras perpetuemos su anhelo y su llamado, pero todo esto no es posible sin el amor de Dios y hacia Dios.

No debemos olvidar que los ancianos son el rostro sufriente de Aquel que nos llamó, de Aquel que nos compró con su sangre, pues el amor es ante todo comunión con el mundo, con aquellos que más nos necesitan. “MIRAD AL POBRE CON COMPASIÓN- DECÍA Y JESÚS OS MIRARÁ CON BONDAD EN VUESTRO ÚLTIMO DÍA”

Esta mirada compasiva hacia las personas mayores, que procedía de su profunda comunión con Dios, Juana Jugan lo mostró en su servicio alegre y desinteresado, ejercido con dulzura y humildad de Corazón, deseando ser ella misma pobre con los pobres. Juana vivió el misterio de amor aceptando, con paz y en silencio, el rechazo, el olvido hasta su muerte. Su carisma es siempre actual, pues muchas personas ancianas sufren múltiples pobrezas y soledad, a veces incluso abandonadas por sus familias.

El espíritu de hospitalidad y de amor fraterno, fundado en una confianza ilimitada en la Providencia, cuya fuente Juana Jugan encontraba en las Bienaventuranzas, iluminó toda su existencia

Pedimos a la Virgen Maria por LOS  ANCIANOS QUE VIVEN EN SOLEDAD, para que sientan en su vida la presencia tierna de Jesús y de Maria y nunca les falte la compañía de los hermanos cristianos.

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Ave maría Purísima Sin pecado concebida. Amén 

JACULATORIA..

Infunde, oh, Padre misericordioso en nuestras almas el deseo de entregarnos totalmente a tí, tú conoces nuestra debilidad y nuestra pobreza, pero te amamos y deseamos sentirnos cada día más amadas por ti y para ti, para no olvidar que por tu amor fuimos llamadas a esta tu obra, que podamos responderte siempre como María, “he aquí la sierva del Señor, hágase en mi, tu voluntad”

5 MISTERIO: MI BUEN JESÚS SOLO TE TENGO A TI, VEN EN MI AYUDA

images98La santidad es amor y las religiosas deben amar a Dios y a los demás hasta las últimas consecuencias. Sin embargo para que puedan amar cada día más y tener el corazón lleno de amor, deben acercarse más y más a la fuente del amor:JESÚS, presente en la Eucaristía.

La Eucaristía es la fuente suprema del amor en el mundo. Es el trono de Dios en la tierra, es la central de energía espiritual del universo. Por consiguiente si deseamos ser santos, que debería ser nuestro fin último,debemos vivir la misa y la comunión con toda la intensidad. Santa Juana Jugan vivió intensamente este gran don y se lo decía a las novicias: “JESÚS, LAS ESPERA EN LA CAPILLA”.

Pidámosle a Dios que como ella dejándolo todo podamos abandonarnos a su voluntad, que tengamos los ojos fijos en Él, fuente viva de esperanza y amor, para así proseguir fielmente con nuestra vocación de hermanitas de los pobres como obra única y exclusivamente de Dios y para Dios. Amén

Pedimos a la Virgen Maria por LOS ANCIANOS QUE ESTÁN TRISTES, para que encuentren la alegría en la fe que han recibido y nunca les falte el entusiasmo por las pequeñas cosas y el acompañamiento de los hermanos cristianos.

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Ave maría Purísima Sin pecado concebida. Amén 

JACULATORIA..

Infunde, oh, Padre misericordioso en nuestras almas el deseo de entregarnos totalmente a tí, tú conoces nuestra debilidad y nuestra pobreza, pero te amamos y deseamos sentirnos cada día más amadas por ti y para ti, para no olvidar que por tu amor fuimos llamadas a esta tu obra, que podamos responderte siempre como María, “he aquí la sierva del Señor, hágase en mi, tu voluntad”

SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

*

Oremos..

Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo;

concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

                                                                       ORACION:

images3Amado Dios, te pedimos por nuestros hermanos de la tercera y cuarta edad,el valor de la vejez en la existencia humana tiene una trascendencia en nuestras vidas, a veces al encerrarnos así mismos y vivir al margen de ellos lleva a la degradación física y mental de nuestros ancianos y perturba nuestro entendimiento en ayudarlos tendiendo a que ellos se vuelvan pesimistas y resignados ante la vida.

Padre Santo, permite que nuestra vejez sea el camino que nos lleve a la juventud espiritual, permite que sea una etapa por la cual Cristo nos lleva al Padre, Cristo amado cuando expiremos en este mundo colmado de años, permite que nos reunamos con nuestros antepasados y seres queridos.

Como dice el Salmo: “Enséñanos a calcular nuestros días, para que adquiramos un corazón sabio”, ayudanos a desarrollar y apreciar los carismas de la vejez:

Gratuidad, memoria, experiencia, interdependencia y una visión mas completa de la vida.

Ayudanos a eliminar de este mundo los problemas de marginación y abandono de nuestros ancianos, Para poner fin a la cultura de la indiferencia y del individualismo contra ellos, Y mas bien desarrollemos la costumbre de unir las generaciones y que mejor con la ayuda de la memoria histórica de nuestros ancianos.

Amado  Dios, bendicelos y permite que sus últimos días sean llenos de amor, de compañía permanente y no permitas que el maligno los tiente con pensamientos de alejamiento o desaliento, sino que con la mayor confianza recurran a ti por siempre. Amen.                                           

                                                                                 

                                                                                 ORACIÓN FINAL:

anciano 6

Ser viejo no significa ser inútil. Ser anciano quiere decir recoger los recuerdos y experiencias de la vida para ofrecer sus mejores frutos a las generaciones posteriores. El bien hecho permanece para siempre, aunque nadie lo haya visto y pasen millones de años. Además, no todo pasa con el correr de los años. El saber acumulado y el amor no pasan nunca. Por eso, cuando muere un anciano con mucha experiencia y que ha amado a manos llenas, es como si se incendiase una biblioteca o como si se incendiase una catedral. Por tanto, ante un anciano bueno y sabio, respeta sus canas y aprovecha tanta sabiduría y tanta belleza espiritual, ahora que todavía está a tu lado.

La tercera edad es muy hermosa. Nada hay en ella de inútil y, si sólo podemos hacer pequeñas cosas, para Dios nada es pequeño, porque, cuando hay mucho amor, Dios está ahí para hacernos inmensamente felices. Y se pasea con nosotros por los caminos de la vida. AMEN.

LETANÍA DE LA TERCERA EDAD

Cristo pobre. Ruega por  ellos..

Cristo doliente. Ruega por ellos

Cristo anciano. Ruega por ellos

Madre de los desposeídos. Ruega por ellos

Madre de los que necesitan amor de hogar. Ruega por ellos

Madre de la tercera edad. Ruega por ellos

Madre de los desamparados. Ruega por ellos

Madre de los jubilados. Ruega por ellos

Madre de los ancianos. Ruega por ellos

Madre de los abandonados. Ruega por ellos

Madre de los sedientos de amor. Ruega por ellos

Madre de los que necesitan “madres” con corazón universal. Ruega por ellos

Madre de los que la brújula ya no marca el norte. Ruega por ellos

Madre de los marginados por la edad. Ruega por ellos

Madre de los que han almacenado experiencia a golpe de años. Ruega por ellos

Madre del vino añejo. Ruega por ellos

Madre de los arrinconados como trastos inservibles. Ruega por ellos

Madre de los que las muchas nevadas han blanqueado sus cabellos. Ruega por ellos

Madre de los que esperan, en antesala, iniciar una vida eterna. Ruega por ellos

Madre de los que se han estancado en el otoño permanente. Ruega por ellos

Madre de los que han quemado los mejores kms. de su vida. Ruega por ellos

Madre de los que de tanto andar han perdido la memoria del paso firme. Ruega por ellos

Madre de los que no pueden pasar, solos, a nado, a la otra orilla de la vida. Ruega por ellos

Madre de los que han olvidado cómo se mece a un niño para que se duerma. Ruega por ellos

Madre de las cataratas anocheciendo la visión diáfana. Ruega por ellos

Madre de las lágrimas fáciles, a flor de ojos. Ruega por ellos

Madre de las sonrisas petrificadas en mueca de integridad. Ruega por ellos

Madre de las arrugas como surcos. Ruega por ellos

Madre de los que necesitan un corazón donde reclinar su cabeza.. Ruega por ellos

Madre de los bastones, transformados en “lazarillos”. Ruega por ellos

Madre de los que narran lo que han vivido y visto. Ruega por ellos

Madre de los que han olvidado la conjugación del verbo vivir en futuro. Ruega por ellos

Madre de los que necesitan que se les lea las últimas hojas del calendario. Ruega por ellos 

Madre de la belleza desteñida, cuajada en abundancia de vida. Ruega por ellos

Madre de la paz, cual paloma, bebiendo en el remanso de un río. Ruega por ellos

Madre de la niñez transformada en ancianidad. Ruega por ellos 

Madre de la ancianidad transformada en niñez acrisolada. Ruega por ellos

De los temblores, líbranos, Señor. 

De la desmemoria, líbranos, Señor.

De los menosprecios, líbranos, Señor. 

Del desequilibrio, Líbranos, Señor. 

De la soledad y del olvido, líbranos, Señor.

De la merma de los sentidos,  líbranos, Señor.

Del deterioro y las humillaciones, líbranos, Señor. 

De las marginaciones y la indiferencia, líbranos, Señor. 

A morir jóvenes pero dentro de mucho tiempo, ayúdanos, Señor.

Amén

S Ú P L I C A

Bendice, Señor, a los que tienen comprensión de mis pasos vacilantes y mis manos temblorosas.
Bendice a los que saben que hoy mis oídos van a sufrir para entender a otros.
Bendice los que apartan los ojos, como si no vieran, cuando se me cae el café del desayuno.
Bendice a los que nunca me dicen: es la segunda vez que cuentas lo mismo.
Bendice a los que tienen el don de hacerme evocar los días felices de otros tiempos.
Bendice a los que hacen de mí un ser amado, respetado y no abandonado.
Bendice a los que adivinan que no sé ya cómo encontrar fuerzas para llevar mi cruz.
Bendice a los que endulzan con su amor los días que me quedan de vida, en este viaje hacia la casa del Padre. Amén.

Te pido ¡oh Madre de la Ancianidad! que tu corazón, remanso de río de limpia agua tranquila pueda reposar este anciano: campo arado por arrugas su última estación de vida. Amén.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

En el nombre del padre, y del hijo, y del espíritu santo. Amén

 

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