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Facundo Cabral

La maestra entró el primer día de clases y les pidió a los alumnos que sacaran una hoja.
Entre murmullos y quejas, (imagínate que era el primer día de clases) los alumnos sacaron sus hojas.
Entonces la maestra les pidió que hicieran una lista de todos los No puedo que encontraran en su vida cotidiana.
Mientras los alumnos escribían, ella misma comenzó a hacer su propia lista.
“No puedo lograr que me hija cargue nafta en el auto cuando me lo usa.
” No puedo lograr que Juancito se comunique con palabras en lugar de golpes.”
Y así una larga lista de No Puedo.
Cuando todos terminaron, la maestra pidió que doblaran la hoja y la pusieran en una caja de zapatos que había sobre el escritorio.
Después de que ella también colocó su hoja, tapó la caja y le pidió a los chicos que la siguieran hasta el parque donde ya tenía una pala preparada para enterrar la caja con los No Puedo.
Cuando terminó el entierro dijo:
“Amigos, estamos aquí reunidos para honrar la memoria del No Puedo.
Mientras estuvo con nosotros aquí en la tierra afectó la vida de todos, de algunos más que de otros, desgraciadamente su nombre ha sido pronunciado en todos los edificios públicos, escuelas, congresos, hogares.
Acabamos de darle una morada definitiva al No Puedo y una lápida contiene su epitafio.
Afortunadamente sobreviven sus parientes los Puedo, Quiero, Lo haré ahora mismo.
No son tan fuertes como el difunto pero con la ayuda de ustedes irán ganando fama.
Roguemos que No Puedo descanse en paz, y que en su ausencia podamos hacernos cargo de nuestras vidas y avanzar.
“Amén”
Desde la ventana del aula podía verse el lugar donde habían enterrado al No Puedo, y durante todo el año cada vez que un alumno decía “No puedo”, la maestra señalaba hacia el parque haciendo que el chico recordara la anécdota y revirtiera su actitud.
Este es un cuentito pero recuerda;
La Ley dice que tal como piensa un hombre, así es.
Tú eres tu pensamiento, todo es mental, los pensamientos son cosas y se manifiestan en lo externo, lo que decretes, sucederá.
Y cuando digas: No Puedo, Viene el mago del Universo y dice, concedido;

¡NO PUEDES.!

Tomado de la web.