Amando a Jesus

Buenas Noches Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Grupos adheridos, Rosario Viviente Universal Santa Filomena y casas Misioneras

Queridos hermanos, que la paz del señor sea con todos nosotros.

Amén

Damos inicio al Santo Rosario.

Nos hacemos la señal de la cruz y nos ponemos en la presencia del señor, Rezamos el Pésame y el Credo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén 

VEN ESPIRITU SANTO 

Ven Espíritu Santo ven, ven por medio de la dulce y poderosa intercesión del corazón inmaculado de María tu amadísima esposa.

PEDIMOS POR

La Virgen María nos pide rezar el Rosario Diariamente por las Siguientes intensiones:

Que el hombre se entregue totalmente a Dios y no deje pasar este momento tan especial.

Por todos los Angelitos puestos al cuidado de sus padres especialmente por Nuestra angelita de RMCO Yasmin Valentina,para que EL señor le brinde la salud y Maria Santisima la cubra en su manto ,y siga siendo la luz que representa a todos los angelitos del mundo.

Por la paz del Mundo.

Por la nomina de la cadena mundial de Oración, Amor y Fe, que reúne a los 17 grupos de todo el mundo.

Por todas las intenciones que no han sido consideradas y que no alcanzaron a ser incluidas aquí.

Por la santificación de todos los sacerdotes del mundo, consagrados, religiosos y servidores, especialmente por los sacerdotes por la vida y los que forman parte de Red mundial cristiana de oración y Rosario Viviente Santa Filomena, en especial por: Humberto Ayala, Dennis Doren Lahr, Felipe Capaña, Miguel Angel, Salvador Gómez, Gabriel Torrens, Héctor Montiel Mario, Héctor Aguinagalde, Humberto Rico, Rafael, Gregorio, Lorenzo, Eduardo, Odilio, Oscar, Juan Fernández del Río, Cristian Andrade, Alonzo Marín Wilmer Calderón, Helio Páez, El fraile Mauricio Morales,padre Iván kolodiy,  el santo padre el Papa Francisco, por todos los sacerdotes y cardenales del mundo.

Por todos los integrantes, RMCO, RVU,  por nuestras necesidades espirituales, materiales y físicas, por nuestra conversión y la de nuestras familias.

Por la conversión de todos los pecadores del mundo, en especial los que están a favor del aborto.

Por todos los niños del mundo para que Dios les conserve su pureza e inocencia.

Por los maltratados, especialmente los niños maltratados.

Por todos los secuestrados del mundo y sus familias.

Por todas las familias del mundo, por la paz de los hogares y por los matrimonios en riesgo de separación.

Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María.

Por todos los enfermos y por todos sus cuidadores y amigos, para que la fuerza del Espíritu Santo les ayude a sobrellevar la enfermedad.

Por todas las personas que sufren, por los pobres, los que se sienten solos y por todos los enfermos: para que con ayuda de la luz de Cristo encuentren las fuerzas para afrontar el sufrimiento y los demás sepamos acompañarlos.

Por todos los cristianos perseguidos en todo el mundo.

Por las almas más abandonadas y olvidadas a las cuales nadie recuerda.

Por aquellas almas que han de estar más tiempo padeciendo y satisfaciendo a la divina Justicia, el eterno descanso de las almas del purgatorio.

Por la paz en Tierra Santa, en todos nuestros países y en todo el mundo.

Por todas las personas que rezan esta oración, por sus necesidades personales, físicas y espirituales.

Por nuestros hermanos, los que no creen. Por los que dudan. Para que estas 365 oportunidades transformadas en días, sean la oportunidad para mover sus corazones indiferentes y busquen a Dios. 

PETICIONES DE LA PÁGINA Y/O:

Por todas y cada una de las peticiones escritas en Red mundial cristiana de oración, Rosario Viviente Universal Santa Filomena ULRA. Por los que las piden y por los que están en la petición, cubre Señor a todos ellos y concédeles esa petición, si están de acuerdo a tu plan. Amén 

SEÑAL DE LA CRUZ

Por la señal dela Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Nos ponemos en Presencia de Dios y para que la oración llegue al cielo, pedimos humildemente perdón al señor por nuestras faltas.

Te pedimos Espíritu Santo, que nos inundes con tu amor y te hagas presente en nuestros corazones al rezar este hermoso Rosario a María.
Amén

SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén

PÉSAME      

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí;
pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;

antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado.

Amén

PADRENUESTRO 

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Amén

3 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

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PRIMER MISTERIO GOZOSO

La Encarnación del Hijo de Dios

“Porque ésta es lo voluntad de Dios: vuestra Santificación”.(1 Ts 4, 3)

LA ALEGRÍA DE DECIRLE SÍ A DIOS

“Hágase en mí según tu palabra”

En este misterio nos unimos a la obediencia de María a la Palabra de Dios, y a su disponibilidad interior de abandono en aceptar que se hiciera en ella la voluntad de Dios.

“Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”

Pidámosle a Dios que podamos tener en nuestra vida personal la misma disponibilidad con que María aceptó su voluntad, que le permitió a ella cooperar con la gracia en cada momento de su vida, aunque no siempre entendió lo que Dios estaba haciendo en ella, ni cómo, ni por qué.

Cada “Avemaría” de este misterio expresa y aumenta nuestro deseo de decirle “sí” a Dios en todo lo que Él quiere que hagamos y seamos. “Dichosos los que guardan sus preceptos y lo buscan de todo corazón” ante Él en el Santísimo Sacramento.

“Todo el Pueblo de Dios está llamado a la santidad”*,
y ésta consiste en hacer la voluntad de Dios.

“He aquí que vengo a hacer tu voluntad”

La voluntad de Dios viene a nosotros junto con la gracia del momento presente, y si respondemos a ella como debe ser, gozaremos de la alegría eterna en el cielo. Lo que Dios quiere es que seamos santos y felices, porque la santidad y la felicidad van juntas. Todo lo que Él quiere para nosotros en esta vida tiene por objeto nuestra felicidad eterna y nuestra amistad con Él ahora y en la eternidad.

A Dios le interesan hasta los menores detalles de nuestra vida. Cada uno de nuestros momentos está planeado con infinita solicitud. Lo que Dios permite que nos pase está pesado y medido por el profundo e infinito amor de Dios y es para nuestra santificación. Santificarse es unirse a Dios y esta unión es la vocación a la que Él nos llama. “Esto es lo voluntad de Dios: vuestro santificación’’

Cada “Avemaría” que rezamos en este misterio es nuestro
“fíat” con el cual, como María, LE DECIMOS “SÍ” A DIOS:

“HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR;

HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA”

La santidad es sencillamente el deseo de complacer a Jesús.
“Quien cumpla lo voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermano y mi madre’’

La acción más inteligente que podamos hacer, así como el mayor acto de amor, es someter nuestra voluntad a la de Dios, que es toda sabiduría y todo amor. Dios nos da una voluntad libre para que podamos amarlo libremente.

La verdadera libertad es poder conocer el bien, y el bien es siempre la voluntad de Dios.

“Enséñame tus caminos, Señor, paro que yo camine en tu verdad”

La vida interior de nuestra alma crece cuando somos dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo que vive en nosotros. “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios”

El Espíritu Santo está convirtiendo constantemente nuestros corazones a la voluntad de Dios hasta que seamos uno con Él.

El obediente “sí” de María la hizo una sola cosa con Jesús, abrió la puerta de la salvación para todos nosotros y trajo al Salvador al mundo. De tal manera, nuestro “sí” nos hace también uno con Jesús, abre nuestras almas a la alegría de su amor y le permite vivir su vida en nosotros.

“El que se une al Señor, se hoce un solo espíritu con él”

Dios nos creó a su imagen y semejanza, haciendo a cada uno de nosotros único y diferente a todas las demás personas PORQUE POR MEDIO DE CADA UNO DE NOSOTROS MANIFIESTA UN ATRIBUTO Y UNA CARACTERÍSTICA SUYA.

Nunca ha creado una persona igual a ti y nunca la va a crear. Tú reflejas a Dios en una forma en que nadie más puede reflejarlo ni podrá jamás, y mientras más hacemos su voluntad, más brilla su luz en nosotros.

El “sí” de María nos dio la Sagrada Eucaristía porque el cuerpo de Jesús se formó del Inmaculado corazón de su madre, de cuya carne tomó Jesús la carne que nos da en el Santísimo Sacramento.

La alegría de la anunciación continúa sonando hoy en nuestros oídos porque la Buena Nueva del Evangelio es que Dios nos ama.

“Con amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti”

“Mi delicia era estar con los hijos de los hombres”

“tanto amó Dios al mundo que dio su Hijo único

“La Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros”

“La Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel que traducido significa: ‘DIOS CON NOSOTROS”’

Hoy nos alegramos como en el día de la Anunciación, porque Jesús escogió el nombre de “Emmanuel”.

POR SU INFINITO DESEO DE PERMANECER SIEMPRE CON NOSOTROS EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO, COMO PRUEBA ABSOLUTA DE SU AMOR ETERNO Y CONSTANTE BENEVOLENCIA HACIA CADA UNO DE NOSOTROS.

Jesús te llama hoy a estar con Él y desea mucho tu presencia. “Te he llamado por tu nombre… tú me perteneces, eres precioso a mis ojos, tú eres valioso para mí, Y YO TE AMO”

Todo el amor que ha habido en el mundo desde el principio del tiempo es sólo un gota en el océano comparado con el que Jesús te tiene, a ti personalmente, en la Sagrada Eucaristía, que es la prolongación de su encarnación y el cumplimiento de su nombre “Emmanuel, Dios con nosotros” .

SANTISIMO SACRAMENTO

Oración al Santísimo Sacramento

Amadísimo Jesús, conscientes de tu amorosa presencia nos unimos a la obediencia de María para ofrecerte su ‘sí” perfecto, en reparación por las veces que no hemos respondido de todo corazón a tu voluntad.

“Enséñame a cumplir tu voluntad, porque tú eres mi Dios” . Haznos dóciles y dispuestos siempre a obedecer tu voluntad.

“Hazme saber el camino a seguir, porque hacia ti levanto mi alma” . “Tus preceptos son mi herencia para siempre, ellos son la alegría de mi corazón”

Con cada “Avemaría” de este misterio TE DECIMOS “SÍ” A TODO LO QUE QUIERES QUE HAGAMOS Y SEAMOS. “Venga tu Reino; hágase tu Voluntad” . “¡Aquí estoy!… ¡Habla, que tu siervo escucha!” . “Cumpliremos todas las palabras que ha dicho Yahveh”

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada. Amen.

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SEGUNDO MISTERIO GOZOSO

La Visitación de Muestra Señora
a su prima Santa Isabel

“Gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios que nos
traerá la visita del Sol naciente” (Le 1, 78).

LA ALEGRÍA DE CONFIAR EN DIOS

“¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor’!“

En la visitación Isabel llamó a María “feliz” POR SU PERFECTA CONFIANZA EN DIOS. “¡Feliz ¡a que ha creído!” . La perfecta confianza no se basa en confiar en nosotros mismos, sino en las INFINITAS PERFECCIONES DE DIOS: Su infinita misericordia, su infinita justicia, su infinita bondad, su compasión infinita, su poder infinito, su amor infinito. “Qué bueno es el Señor, su misericordia permanece por siempre” . “¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!”

María fue a visitar a Isabel cuando ésta la necesitaba, y así ahora Ella se acerca a nosotros con su Divino hijo, en el Santísimo Sacramento. En todas nuestras necesidades, grandes o pequeñas, Él nos dice: “Como el barro en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano” . “Basta ya; sabed que yo soy Dios” . Jesús te ama infinitamente más de lo que puedes pensar, imaginarte o desear, y puede hacer por ti infinitamente más de lo que te atreverías a pedir.

“Todo lo puedo en Aquel que me conforta”. “Dios colmará con magnificencia todas sus necesidades, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús” . Mientras más grande sea tu necesidad, más tierno es su amor hacia ti. “¡El Señor es bondadoso y compasivo!” . “Estaba yo postrado y me salvó” .

No importa cuán profundo caigamos, su amor nos encontrará siempre. “Esperé confiadamente en el Señor: él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor”. A pesar de todas nuestras faltas y defectos Jesús viene a nosotros en la Eucaristía, y dice: “Siento compasión de esta gente”

“Porque Yo, El Señor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha. Soy Yo quien te dice: ‘No temas, yo vengo en tu ayuda’ ” .

“Y Yo haré todo lo que pidan en mi nombre” (Jn 14, 13).

La alegría del Misterio de la Visitación es saber que “por la misericordiosa ternura de nuestro Dios” , Él sigue visitándonos en la Sagrada Eucaristía y quiere que vengamos a Él con confianza.

“Mediante la fe en Él, nos da valor para acercarnos confiadamente a Dios” .

Dios quiere que tengamos confianza total en su misericordia que no se acaba nunca.

“Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él”.

Jesús nos visita hoy en el Santísimo Sacramento para darnos confianza total en la sabiduría de su voluntad y fe como de niño en la bondad y el poder de su divino amor. ¨Como un niño en brazos de su madre” .

MIENTRAS MÁS CONFIAMOS EN JESÚS, MÁS LE COMPLACEMOS. A cada uno de nosotros Jesús nos dice: VENGAN A MI TODOS los que estáis fatigados, Y YO LOS ALIVIARÉ. Carguen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de Mi que soy Manso y Humilde de corazón; y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. (Mt 11,28-30).

Las cargas de la vida nos resultan muy pesadas porque tratamos de llevarlas nosotros solos. Lo que nos desalienta y nos impide confiar en Dios es el orgullo, que centra nuestra atención en nosotros mismos en vez de centrarla en Dios. Confía en Yahveh de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia” .

“El Señor es mi fuerza y mi escudo, mi corazón confía en Por qué he recibido su ayuda”. “Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza” .

La humildad abre nuestro corazón a la confianza en Dios, y con la luz de la fe, cambia nuestros pensamientos negativos y nos da una manera positiva de pensar, alejando nuestra atención de las limitaciones finitas de uno mismo y centrando nuestra fe, con confianza absoluta, en LAS INFINITAS PERFECCIONES DE DIOS.

“El Señor cubrirá con su amor al que confía en Él” .

“Fiel es el que los llama” .

“EL SEÑOR ESTÁ CERCA. No se angustien por nada”.

Así como Juan Bautista reconoció a Jesús oculto en el seno de María, que fue el primer sagrario del Señor, así nosotros lo reconocemos oculto en el Santísimo Sacramento, que es EL MISTERIO DE NUESTRA FE. Isabel fue llena del Espíritu Santo y Juan Bautista saltó de gozo en su santa presencia, porque Él derrama su Espíritu sobre nosotros en este sacramento de amor infinito.

El Señor es tan humilde que se deleita con nuestra presencia.

Nos ama tanto que recibe nuestra visita como si fuera un honor que le hacemos. ¡QUÉ HUMILDE ES DIOS! ¡QUE FÁCIL ES AMAR A JESÚS!

“Pero yo, por tu inmensa bondad, entro en tu Casa” .

“Mi alegría es estar junto a Dios; he puesto mi cobijo en ti, Señor” .

Este es el sacramento de la infinita bondad de Dios para con el hombre. “Yo soy tu consolador” .

“Consolad, consolad a mi pueblo”. Jesús nos repite el mensaje de esperanza; “No se turbe vuestro corazón”. . “PORQUE NINGUNA COSA ES IMPOSIBLE PARA DIOS” (Lc 1, 37).

Él puede convertir los más grandes pecadores en los más grandes santos y sacar el mayor bien del mal más grande.

“Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia “Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna”.

La Eucaristía es “el trono de gracia” donde Jesús nos pide que pongamos todas nuestras preocupaciones y ansiedades. Su Corazón Eucarístico está lleno de ardiente amor por nosotros. Podemos ser felices como María, si tenemos confianza perfecta en Él, quien nos exhorta:

“NO TEMAS; SOLAMENTE TEN FE Y SE SALVARÁ”. “¡TODO ES POSIBLE PARA QUIEN CREE!” (Me 9, 23).

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Oración al Santísimo Sacramento

¡Oh Jesús!, nos unimos a la perfecta confianza de María, y te pedimos que por su intercesión nuestra confianza en ti se haga también perfecta.

“En el amor de Dios confío para siempre jamás”.

Jesús, te suplicamos que por el poder infinito de tu amor Eucarístico, domines y arranques de nosotros todas las dudas, temores y ansiedades para que tu paz reine siempre en nuestros corazones.

Con cada “Avemaría” de este misterio te decimos de todo corazón: “Dulce Corazón de Jesús, pongo en ti toda mi confianza”, recordando que la Escritura dice:

“DEPOSITA TODAS TUS PREOCUPACIONES EN EL SEÑOR, QUIEN VERDADERAMENTE SE OCUPA DE TI”.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada. Amen.

NACIMIENTO DE C

TERCER MISTERIO GOZOSO

El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén

“Y lo Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad” (Jn I, 14).

LA ALEGRÍA DE ADORAR A JESÚS

“Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador” .

La Sagrada Eucaristía es la prolongación de la Encarnación de Cristo en la tierra, y gracias a este misterio podemos sentir la alegría de la Navidad todos los días. Cuando venimos al Santísimo Sacramento, venimos a Belén, cuyo nombre significa “casa de pan”.

Jesús quiso nacer en Belén porque quería quedarse para siempre con nosotros como el “Pan Vivo” bajado del cielo.

Cuando los pastores y los magos fueron a adorarlo le dieron tanta alegría con su humilde visita, que este hecho ha sido recordado y alabado a través de los siglos. Dios nunca ha dejado de honrarlos, porque ellos honraron a su Hijo en Belén. Así también tu humilde visita de hoy a Jesús en el Santísimo Sacramento le da tanta alegría, que será recordada por toda la eternidad, y hará que su promesa de Paz en la tierra se cumpla más pronto.

Es un gran privilegio el ser llamado para adorar a Jesús aquí, donde se prolonga su Encarnación, como lo adoraron María, José, los pastores y los magos en Belén.

Jesús nos ama con todo Su Corazón y EN LA EUCARISTÍA EXPRESA ESTE AMOR INFINITO, TOTALMENTE DESINTERESADO Y PERFECTO POR EL HOMBRE. De nuevo la Palabra se hace carne y habita entre nosotros, velada bajo las especies de la Sagrada Hostia, en la que el mismo Jesús, que nació hace dos mil años como un tierno niño en Belén, se hace presente a nosotros, real y verdaderamente, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad en el Santísimo Sacramento.

Pidámosle a Dios que nos dé pobreza de espíritu como la de María, a quien no le importó la pobreza material ni las humillantes circunstancias del nacimiento de su divino Hijo.

Tampoco le Importó el rechazo del mundo porque ELLA ENCONTRÓ TODA SU RIQUEZA EN EL AMOR DIVINO y todos sus tesoros en la presencia real de Jesús.

“Tú eres mi Señor; mi bien, nada hay fuera de ti… Yahveh, la parte de mi herencia… pongo a Yahveh ante mí sin cesar… Por eso se me alegra el corazón…” .

¡Esto es vivir las bienaventuranzas, esto es la alegría de la adoración a Cristo!

Pidámosle al Señor que nos ayude a desprendernos espiritualmente de todo, para que Jesús en la Eucaristía sea nuestro mayor tesoro, nuestra “perla de gran valor” , “nuestra riqueza”.

La palabra Eucaristía, que significa acción de gracias, enfatiza los sentimientos que debemos tener:“Estén siempre alegres, oren constantemente.Den gracias a Dios en toda ocasión, esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús”

Que el amor eucarístico de Jesús sea el centro y la alegría de todo nuestro ser. “Les he dicho estas cosas para que tengan paz en mí”

Cuando Jesús llega a ser en verdad todo para nosotros.

Él es nuestra paz. “Tú eres mi Señor; sólo tú eres mi recompensa”

Así como a María no le importó el frío ni las lastimosas condiciones del establo, así también no pongamos nuestra atención en la frialdad ni en la miserable condición de nuestra alma. Más bien, que nuestro espíritu “se alegre en Dios mi salvador”

¡Oh, qué alegría cuando me dijeron; Vamos a la Casa de Yahveh”

María nos inspira el deseo de alejarnos de nuestras miserias y enfermedades espirituales para contemplar a Jesús, en quien encontraremos nuestra verdadera identidad, nuestra dignidad y nuestra seguridad, en el amor sin límites que Él nos tiene en la Sagrada Eucaristía.

“La inescrutable riqueza de Cristo” , Es el amor Eucarístico de Nuestro Señor.

“Al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino justicia, santificación y redención”

La historia de amor más grande que ha existido está en la Sagrada Hostia. En ella contemplamos la gloria del Señor , en lo más profundo de Su humildad. Aquí Dios, que creó el  mundo entero, y a quien el mundo no puede contener, se  contiene a Sí mismo en el Santísimo Sacramento por amor a nosotros, para ser nuestro Buen Pastor que “los guiará a los manantiales de las aguas de la vida”, nuestro médico divino que viene “a vendar les corazones heridos”  nuestro divino compañero en nuestro peregrinar en ; esta vida.

Aquí puedes contemplar su gloria EN EL MILAGRO DE SU AMOR, porque en la Sagrada Hostia se hace pequeño para poder darse a nosotros y para que nos vayamos “llenando hasta la total plenitud de Dios”

En el Santísimo Sacramento Jesús se hace pobre, “se  despojó de Sí mismo” , de su gloria y majestad para hacernos ricos con la abundancia de Su gracia, “nos vamos transformando en esa misma imagen, cada vez más gloriosos”  y haciendo nuestra alma más bella con cada comunión y con cada visita que le hacemos en el Santísimo Sacramento.

“Siendo rico, por ustedes se hizo pobre a fin de que se enriquecieran con su pobreza”

La Eucaristía es el amor divino hecho visible en la Sagrada Hostia. Por eso los ángeles cantan hoy aquí lo mismo que en Belén: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace” . Venid, adorémosle, porque aquí Jesús continúa viniendo a nosotros “lleno de gracia y de verdad”

Él es la Palabra que se hace carne en la Sagrada Eucaristía y pone su morada entre nosotros. “ÉL ES NUESTRA PAZ” .

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Oración al Santísimo Sacramento

Oh Jesús, con cada “Avemaría” que rezamos nos unimos a la perfecta adoración que María te ofreció en Belén, PARA PODER DARTE EN ESE MOMENTO TODA LA ALEGRÍA Y TODA LA TERNURA QUE ELLA TE DIO LA PRIMERA NOCHE DE NAVIDAD, cuando te estrechó en sus brazos y te acercó a su corazón.

Te alabamos y te damos gracias, con todo el afecto de María por haber nacido en Belén haciéndote como nosotros, y porque en el Santísimo Sacramento prolongas tu encarnación. Enséñanos a apreciar y agradecer debidamente el inmenso valor de tu Presencia Eucarística y que tu amor eucarístico haga que todos nuestros pensamientos, palabras y obras estén dirigidos a adorarte y amarte, hasta que toda nuestra vida sea adoración “en espíritu y en verdad”

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada. Amen.

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CUARTO MISTERIO GOZOSO

La Purificación de Nuestra Señora

“Este niño será… signo de contradicción, ¨y a ti misma una
espada te atravesará el corazón¨.(Lc 2, 34-35)

LA ALEGRÍA DE CONSAGRARSE A DIOS

“No estén tristes: la alegría del Señor es vuestra fortaleza”.

Pidámosle a María que nos presente y nos consagre al Sagrado Corazón de Jesús, como ella presentó y consagró a Jesús en el templo, y renovemos hoy nuestra consagración total a María.

“Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” . Jesús quiere que amemos a María tanto como Él la ama, porque es también nuestra madre. “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”..

Su Inmaculado Corazón fue abierto con la espada del dolor para que pudiésemos entrar todos en él y ser formados a imagen de Jesús. Si nos quedamos en su Inmaculado Corazón, ella nos lleva a la completa estatura y madurez de su hijo Jesús. De nuevo nos dice: “Hagan todo lo que Él les diga” .

En nuestra consagración total a María le pedimos que dirija todos nuestros pensamientos, deseos, palabras y obras al Sagrado Corazón de Jesús qué nos dice: “Busquen primero el Reino y su justicia” .

Dios nos da todo lo que necesitamos para santificarlos; no sólo nos da el deseo de amarlo, sino el mismo amor con que debemos amarlo. “Dios es el que produce en ustedes el querer y el obrar, conforme a su designio de amor” . El amor eucarístico de Jesús nos da “consuelo… y los afiance” a tener en nuestra vida diaria la misma actitud de Él, que es hacer la voluntad de Su Padre, complacer a Su Padre y buscar Su Gloria.

“Ustedes son linaje elegido, sacerdocio real, nación Santa” .

La profecía de Simeón se sigue cumpliendo hasta hoy, Porque Jesús sigue siendo rechazado. Así como hace 2000 años su encarnación, la Eucaristía y su cruz fueron piedra de tropiezo para los que no abrieron sus corazones al plan salvífico de Dios, hoy los orgullosos se avergüenzan de la Eucaristía. En su primer discurso eucarístico, los discípulos de Jesús lo abandonaron. Sus discípulos de ahora también lo abandonan cuando Él los llama a la adoración eucarística. Muchos viven como si Nuestro Señor no estuviese en la sagrada Eucaristía. Desde las iglesias vacías Jesús clama:

“Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes”. “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. “El Maestro está ahí y te llama”. .

La Eucaristía es el mismo adorable Jesús del Evangelio, .los niños lo buscaban y todo el mundo quería saber: ‘Maestro, ¿dónde vives? Les respondió: Vengan y lo verán” . “Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre” .

Desde las iglesias que están ahora cerradas, Cristo grita:

“Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan; porque Reino de Dios pertenece a los que son como ellos” . Por eso es tan importante que vengas hoy a visitarlo.

Tú lo consuelas por los que se alejan de su amor eucarístico, como lo consolaron sus discípulos de Emaús cuando le dijeron: “Quédate con nosotros” .

Aquí Él te dice:

“Yo amo a los que me aman… y mis delicias están con los hijos de los hombres”.

La adoración es nuestra manera de agradecer el don de su presencia entre nosotros en la Sagrada eucaristía.

Jesús, “mediador de una nueva Alianza” . La Eucaristía es la nueva Alianza. María llevó a Jesús al templo, porque Él mismo se iba a convertir en el Nuevo Templo que hace santa y sagrada la Casa de Dios por su presencia eucarística sobre la tierra.

“He aquí que la gloria de Yahveh llenaba la Casa” .

Él también dijo: “Hijo de hombre, este es lugar de mi trono, el lugar donde se posa la planta de mis pies. Aquí habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre”

El deseo de su corazón es que éste sea el lugar donde será honrado día y noche. “¿Es que verdaderamente habitará Dios con los hombres sobre la tierra?”. “Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre ESTE LUGAR DEL QUE DIJISTE: EN ÉL ESTARÁ MI NOMBRE” .

Nosotros compartimos hoy la misma alegría de Simeón, cuando en el Santísimo Sacramento contemplamos lo que Él proclamó en la Presentación: “Han visto mis ojos tu salvación… a la vista de todos los pueblos: luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel” .

María nos ayuda a tener “fijos los ojos en Jesús”  para que la alegría que encontramos en ti sea nuestra fuerza, y Su amor Eucarístico consuma todas nuestras miserias y repare todas nuestras deficiencias. Jesús le dijo a Santa Margarita María: “Si crees en Mi amor, si verdaderamente crees en Mi amor, entonces verás milagros de Mi amor”.

Jesús vive con nosotros porque somos los muy amados de Su corazón. Él nos demuestra Su amor y quiere que le demostremos el nuestro. Él nos dice: “Dame, hijo mío, tu corazón”.

Nos sentimos tristes cuando nos preocupamos pensando en nosotros mismos. “Miren hacia Él, y quedarán resplandecientes: y sus rostros no se avergonzarán” . Cuando miramos al gran amor de Jesús en el Santísimo Sacramento somos felices, porque cada momento que pasamos mirando a Nuestro Señor, Él repara lo que está mal dentro de nosotros, y profundiza nuestra unión con Él.

Podemos conseguir mucho más para nuestra vida espiritual poniendo nuestra atención en su infinita bondad, que pensando en nuestras miserias.

Cuando le entregamos todo a Jesús a través de María, lo bueno junto con lo malo, todo es transformado para la gloria del Padre; porque “EN TODAS LAS COSAS INTERVIENE DIOS PARA BIEN DE LOS QUE LE AMAN”.

Cuando nos consagramos totalmente a María, ella toma nuestros pensamientos, palabras y obras, y los hace agradables a Jesús PURIFICÁNDOLOS CON SU AMOR, vistiéndolos con sus méritos y se los presenta a su Corazón Eucarístico, para que El vea y ame en nosotros lo que ve y ama en su Madre. ¡Esta es la alegría de la consagración!

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Oración al Santísimo Sacramenta

¡Oh (Jesús!, toma nuestros mezquinos corazones y danos un “corazón nuevo”, tu propio corazón. En este misterio renovamos NUESTRA CONSAGRACIÓN TOTAL AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA y a través de Ella le ofrecemos a tu Corazón Eucarístico, todo lo que somos, y todo lo que tenemos. “Totalmente Tuyos, Totus Tuus” (S.Papa Juan Pablo II).

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada. Amen.

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QUINTO MISTERIO GOZOSO

El Niño Jesús perdido y hallado
en el templo

“El hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. (Le 19,10)

LA ALEGRÍA DE LA REDENCIÓN

“Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense”(Flp 4,4)

María encontró a Jesús después de haberlo buscado durante tres días. ¡Qué dolor tan terrible sintió al perderle y qué indecible alegría experimentó al encontrarlo! Antes de hallarlo, el dolor y la angustia le destrozaron el corazón. Por ese sufrimiento, su compasión es inmensa para los que pierden a Jesús por el pecado y para todos los que sufren pérdidas de cualquier clase.

María encontró a su hijo durante la fiesta de la Pascua Este hecho es muy significativo porque Jesús escogió esta misma fiesta, la noche del Jueves Santo, para darnos el don de sí mismo en la Eucaristía. Hoy está aquí en el Santísimo Sacramento, donde todos podemos encontrarlo.

“Cuando me busquen, me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón, y yo me dejaré encontrar por  ustedes”

María vive ahora ayudando a toda la humanidad a encontrar a Jesús en el Santísimo Sacramento, donde siempre nos alegramos en el Señor, “pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”

Él no viene para los que se creen justos, ni para los sanos, sino para los pecadores y los enfermos, porque “no necesitan médico los que están sanos”

Jesús sigue clamando: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas”

“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”

“AL QUE VENGA A MÍ NO LO ECHARÉ FUERA”

“Yo soy el Comino, la Verdad y la Vida”

Los orgullosos están demasiado llenos de amor propio :para poder amar a Jesús que es humilde, y sólo los humildes pueden amarlo en el Santísimo Sacramento.

Digámosle al Señor, como el hombre que le agradó en el templo: “¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!”

Cuando nos sentimos perdidos, es aquí, en el Amor Eucarístico de Jesús, donde nos encontramos a nosotros mismos.

Con confianza total en su amor misericordioso, digámosle de nosotros: “Señor, el que tú amas está enfermo”

Podemos ponernos en sus santas manos con todos nuestros problemas, porque el Santísimo Sacramento es el sagrado Corazón de Jesús vivo entre nosotros: “le cuida como a la niña de sus ojos”, trayéndonos a Él.

“Como un águila incita a su nidada, revoloteando sobre sus pichones, así extendió sus alas, lo tomó y lo llevó sobre sus plumas. El Señor solo lo condujo” .

Su amor es tan misericordioso que está siempre disponible para nosotros. Jesús permanece con nosotros “para reavivar el espíritu de los abatidos, para reavivar el ánimo de los humillados”.

La Eucaristía es el cumplimiento de su promesa: “Yo mismo apacentaré mis ovejas y yo las llevaré a reposar, oráculo del Señor Yahveh. Buscaré la oveja perdida, tornaré a la descarriada, curaré a la herida, confortaré a la enferma”.

Jesús te asegura gozosamente que te ha escogido para que estés hoy con Él. “Él te ha elegido a ti” . “Nadie puede venir a mí si el Podre que me ha enviado no lo atrae” . Jesús piensa en ti en todo momento y quiere que o sepas. “Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí” . “Ya habéis visto… cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila Y OS HE TRAÍDO A MÍ”

María nos enseña a alegrarnos siempre en el Señor, porque Su amor personal por cada uno de nosotros es infinito e inmutable. “Veía constantemente al Señor delante de mí,

Puesto que está a mi derecha, para que no vacile . María nos enseña también a dejar de pensar en nosotros mismos para poder contemplar a Jesús en el Santísimo Sacramento y disfrutar de la alegría constante que proviene de Su misericordia que nos infunde valor, de la compasión que su corazón, de la sabiduría de su voluntad, y de la plenitud de su amor que con el poder de Su gracia redentora restaura todo lo que estaba perdido. “No temas, que yo te he rescatado” .

En el misterio de la Eucaristía, Dios revela el sentido de la vida: quiénes somos, por qué estamos aquí y adónde iremos. “El agua, unida al vino, sea un signo de NUESTRA PARTICIPACIÓN EN LA VIDA DIVINA de quien ha querido compartir nuestra condición humana’. En la Eucaristía Jesús nos santifica y nos hace uno con Él. La Sagrada Eucaristía es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios”.

Como la gota de agua que puesta en el cáliz de vino en la consagración se convierte en la Sangre Preciosa de Jesús así nosotros somos renovados y transformados por el Poder de su amor redentor que “LO PUEDE TODO… RENUEVA EL UNIVERSO” . “En Él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los pecados” . “Espere Israel al Señor, porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia”

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Oración al Santísimo Sacramento

Jesús, por medio del Corazón Inmaculado de Marica te suplicamos que acerques a toda la humanidad a ti en el Santísimo Sacramento, porque Tú quieres “que todos los  hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” . LEVANTAMOS HASTA TU CORAZÓN EUCARÍSTICO A TODOS LOS QUE HAN SUFRIDO ALGUNA PÉRDIDA y te suplicamos que restaures lo perdido, según tu promesa:

“y mi pueblo,  convertido me pidiere perdón, y procurare aplacarme, haciendo penitencia de su mala vida. Yo también desde el cielo le escucharé y perdonaré sus pecados, y libraré de los males su país, y mis ojos estarán abiertos, y atentos mis oídos a la oración del que me avocare en este lugar; porque este lugar le he escogido Yo y santificado, para que mi nombre sea invocado en El para siempre, y estén fijos sobre él mis ojos y mi corazón en todo tiempo”

¡Oh Jesús, consérvanos fieles a tus enseñanzas y no permitas que jamás nos apartemos de ti!

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada. Amen.

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SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

OREMOS.-

Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo;

concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén

ORACIONES DESPUÉS DEL ROSARIO.-

Al terminar este Santo Rosario a nuestra Madre María, Rezamos por las intenciones del Santo Padre y en reparación a las Ofensas al Sagrado Corazón de Jesús y para Ganar las Santas Indulgencias Plenarias.


PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

3 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

Ave maría purísima 

Sin pecado concebida. Amén 

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

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LAS QUINCE PROMESAS DELA VIRGEN MARÍA, A QUIENES RECEN EL ROSARIO.-

1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios dela Iglesia.

8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tengan en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.

14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria. Amén

Cierre… Oración Final.-

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ORACIÓN A  LA  SAGRADA  FAMILIA.-

Jesús, María y José: ustedes formaron la Sagrada Familia, según disposición del Altísimo.
María, Tú dijiste sí a la petición de Dios manifestada por el Arcángel Gabriel.
Jesús, Tú dijiste sí al Padre y naciste de María como hombre, aceptando ser uno de nosotros en todo menos en el pecado.
José, elegido por Dios para ser el padre en la tierra de su Hijo, Dios hecho Hombre.
Juntos formaron para las familias de todos los tiempos, la familia ejemplo vivo de lo que debe ser la unión familiar.
Hoy nos acercamos en nuestra oración pidiendo la intercesión de esta Familia Sagrada a fin de alcanzar para las familias de hoy la protección divina.
Que se mantengan unidas.
Que vivan en la fe y el amor.
Que sea vínculo de ese amor, la oración fiel y piadosa.
Que el mundo no las envuelva en sus tentaciones. De ellas, defiéndalas, lo pedimos humildemente. Amén

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Damos por finalizado el Santo Rosario, Amando a jesus con el corazón de Maria

Gracias Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Rosario Viviente Universal santa Filomena y sus casas Misioneras en todo el mundo.

A todos los que día a día nos acompañan Voluntariamente en este Maravilloso apostolado. También a Todos los que quisieran estar acá y por sus motivos no están, por los que están enfermos, por todos los administradores y Creadores de los grupos adheridos, por los oyentes y por todos aquellos que nos acompañan en silencio y de Espíritu.

Bendiciones Hermanos,

¡EXCELENTE ROSARIO!¡¡¡

Que la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros y nuestras familias y nos acompañe siempre. Amén.

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