Amando a Jesus

Buenas Noches Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Grupos adheridos, Rosario Viviente Universal Santa Filomena y casas Misioneras

Queridos hermanos, que la paz del señor sea con todos nosotros.

Amén

Damos inicio al Santo Rosario.

Nos hacemos la señal de la cruz y nos ponemos en la presencia del señor, Rezamos el Pésame y el Credo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén 

VEN ESPIRITU SANTO 

Ven Espíritu Santo ven, ven por medio de la dulce y poderosa intercesión del corazón inmaculado de María tu amadísima esposa.

PEDIMOS POR

La Virgen María nos pide rezar el Rosario Diariamente por las Siguientes intensiones:

Que el hombre se entregue totalmente a Dios y no deje pasar este momento tan especial.

Por todos los Angelitos puestos al cuidado de sus padres especialmente por Nuestra angelita de RMCO Yasmin Valentina,para que EL señor le brinde la salud y Maria Santisima la cubra en su manto ,y siga siendo la luz que representa a todos los angelitos del mundo.

Por la paz del Mundo.

Por la nomina de la cadena mundial de Oración, Amor y Fe, que reúne a los 17 grupos de todo el mundo.

Por todas las intenciones que no han sido consideradas y que no alcanzaron a ser incluidas aquí.

Por la santificación de todos los sacerdotes del mundo, consagrados, religiosos y servidores, especialmente por los sacerdotes por la vida y los que forman parte de Red mundial cristiana de oración y Rosario Viviente Santa Filomena, en especial por: Humberto Ayala, Dennis Doren Lahr, Felipe Capaña, Miguel Angel, Salvador Gómez, Gabriel Torrens, Héctor Montiel Mario, Héctor Aguinagalde, Humberto Rico, Rafael, Gregorio, Lorenzo, Eduardo, Odilio, Oscar, Juan Fernández del Río, Cristian Andrade, Alonzo Marín Wilmer Calderón, Helio Páez, El fraile Mauricio Morales,padre Iván kolody,  el santo padre el Papa Francisco, por todos los sacerdotes y cardenales del mundo.

Por todos los integrantes, RMCO, RVU,  por nuestras necesidades espirituales, materiales y físicas, por nuestra conversión y la de nuestras familias.

Por la conversión de todos los pecadores del mundo, en especial los que están a favor del aborto.

Por todos los niños del mundo para que Dios les conserve su pureza e inocencia.

Por los maltratados, especialmente los niños maltratados.

Por todos los secuestrados del mundo y sus familias.

Por todas las familias del mundo, por la paz de los hogares y por los matrimonios en riesgo de separación.

Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María.

Por todos los enfermos y por todos sus cuidadores y amigos, para que la fuerza del Espíritu Santo les ayude a sobrellevar la enfermedad.

Por todas las personas que sufren, por los pobres, los que se sienten solos y por todos los enfermos: para que con ayuda de la luz de Cristo encuentren las fuerzas para afrontar el sufrimiento y los demás sepamos acompañarlos.

Por todos los cristianos perseguidos en todo el mundo.

Por las almas más abandonadas y olvidadas a las cuales nadie recuerda.

Por aquellas almas que han de estar más tiempo padeciendo y satisfaciendo a la divina Justicia, el eterno descanso de las almas del purgatorio.

Por la paz en Tierra Santa, en todos nuestros países y en todo el mundo.

Por todas las personas que rezan esta oración, por sus necesidades personales, físicas y espirituales.

Por nuestros hermanos, los que no creen. Por los que dudan. Para que estas 365 oportunidades transformadas en días, sean la oportunidad para mover sus corazones indiferentes y busquen a Dios. 

PETICIONES DE LA PÁGINA Y/O:

Por todas y cada una de las peticiones escritas en Red mundial cristiana de oración, Rosario Viviente Universal Santa Filomena ULRA. Por los que las piden y por los que están en la petición, cubre Señor a todos ellos y concédeles esa petición, si están de acuerdo a tu plan. Amén 

SEÑAL DE LA CRUZ

Por la señal dela Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Nos ponemos en Presencia de Dios y para que la oración llegue al cielo, pedimos humildemente perdón al señor por nuestras faltas.

Te pedimos Espíritu Santo, que nos inundes con tu amor y te hagas presente en nuestros corazones al rezar este hermoso Rosario a María.
Amén

SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén

PÉSAME      

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí;
pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;

antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado.

Amén

PADRENUESTRO 

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Amén

3 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

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PRIMER MISTERIO LUMINOSO: El Bautismo del Señor en el Jordán

“Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda
justicia” (Mt 3, 15).

SABER QUE SIENDO DIOS, SE HIZO COMO NOSOTROS,MENOS EN EL PECADO.

En este misterio nos damos cuenta del amor inmenso de Dios para con nosotros, pues siendo Dios se hace hombre, reconociendo su gran humildad y asumiendo sobre Él mismo todas nuestras debilidades y miserias.

Aún sin tener pecado, Jesús se somete a la voluntad del Padre haciéndose bautizar por Juan, reconociendo así una etapa exigida por Nuestro Padre Dios,“Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia” (Lc 3, 15).

El Espíritu que aleteaba sobre las aguas de la primera creación , por un lado unge a Jesús para su misión mesiánica, por otro, como lo han entendido los Padres, santifica el agua y prepara el bautismo cristiano. Bautismo al que todos estamos llamados, y nos convierte en hijos de Dios. “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mt 3, 17).

De igual manera como limpió y sanó de su lepra a Naamán en las aguas del Jordán , así Dios nos limpia del pecado original y nos hace hijos suyos por medio del agua del Bautismo.

Lo que Dios quiere es que todos seamos hijos suyos, que todos seamos obedientes a sus mandatos, pero también que nosotros mismos, ya limpios y sanos por esa agua, nos preparemos para seguir los pasos que siguió Nuestro Señor Jesucristo.

Ya desde el bautismo de Él por Juan en el Jordán, nos está enseñando a ser sumisos a sus mandamientos, a cumplirlos y velar porque otros los cumplan. Haciendo así la voluntad del Padre.

Nuestro camino a ser santos, a ser salvos, está previamente señalado por Cristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida, paso a paso es como nos vamos santificando. Camino que a veces nos vuelve impacientes; otras, camino difícil de andar.

No obstante, por la fe sabemos cuál será el premio que nos espera al final de ese camino, premio que el mismo Jesús Señor nuestro nos demostró que es real y cierto por su Resurrección y ascensión a los cielos, donde Él está sentado a la derecha del padre.

Sólo haciendo la voluntad de Nuestro Padre Dios encontramos la paz, sólo siguiendo los pasos que nos dejó señalados Jesús, sólo viviendo la vida que Él vivió, sólo ‘oyéndonos en Dios Padre, como Él se apoyó, sólo así podremos nosotros resucitar y subir al cielo y sentarnos a su diestra por toda la eternidad.

Así como Pedro no entendió en aquel momento: “Lo que yo hago, tu no lo entiendes ahora; lo comprenderás más tarde” , así nos sucede a muchos de los ya bautizados, recibimos esas aguas limpias y puras, que nos sanan y nos hacen hijos de Dios, a muy corta edad, pero aunque no lo comprendamos como Pedro, el poder y amor de Dios es tan grande por cada uno de nosotros, que desea y quiere que nos salvemos y que seamos hijos suyos muy amados desde los meros momentos de nuestra vida.

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Oración al Santísimo Sacramento

Bautízame Señor con tu Espíritu, para que por medio del Paráclito, nos volvamos hijos tuyos. Que esa acción del agua sobre nosotros sea para toda nuestra vida y nos purifique y limpie de nuestro pecado original, para que podamos, así como María, ser fieles y obedientes al único Señor.

Danos docilidad y disposición para poder hacer siempre tu voluntad.

Que con cada “Avemaría” de este misterio nos hagamos cada día más hijos tuyos, dignos y merecedores de tan alto don. Y que, valientes y humildes, seamos ante nuestros herrnanos fieles testigos de nuestra filiación divina.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura ,Hostia Santa ,Hostia Inmaculada sea por siempre Bendita y Alabada Amen.

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SEGUNDO MISTERIO LUMINOSO

La Autorrevelación de Jesús en las Bodas de Cana

“Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, si lo sabían) llama el maestresala al novio”. (Jn 2, 9)

“Todos sirven primero el vino bueno…”

En este misterio, así como recordamos la transubstanciación del agua en vino, por una solicitud “fuera de tiempo” de María, Madre de Dios y Madre Nuestra, hacia su Hijo, también debemos tener presente esa transformación del pan y agua en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor al momento de la mayor muestra de amor que Jesús nos dejó: la Sagrada Eucaristía.

Además de ser una muestra de amor es un símbolo muy significativo de la humildad y obediencia hacia el Padre, y, en el caso de Cana, hacia su Madre. Una gran muestra de amor de Jesús hacia nosotros, de dar su vida por nosotros, para que todos nos salvemos y, en Cana de Galilea, una muestra de amor “terrenal” para estos nuevos esposos.

En este misterio de luz, hemos de destacar el gran poder de intercesión concedido por el Padre a la santísima Virgen. Intercede por sus hijos en su paso por la tierra, de igual forma como lo hace hasta el fin de los siglos en el cielo. ¡Qué grandeza la de María y qué confianza en el poder de su Hijo!

Todo profeta debía probar la autenticidad de su misión por medio de señales, de prodigios realizados en nombre de Dios. Así, en Cana de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Estas atestiguan que el Padre está en Él, con el poder de su gloria. “Yo y el Padre somos uno” (Jn 10,30).

El Padre mismo realiza estas obras: “Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y reconoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre”  Jesús realizó, pues, “señales” para estimular a los hombres a creer en su misión divina. “Entonces, Jesús les dijo: ‘sino veis señales y prodigios, no creéis.’

Y así como este fue su primer milagro antes de “su hora”, también vivimos un gran milagro cada día que asistimos a la sagrada Eucaristía, en el momento de la transubstanciación. ‘tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se los dio diciendo: “Este es mi cuerpo que será entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío”

Dios nos ha mostrado el poder de intercesión que le ha otorgado a nuestra madre del Cielo, enseñándonos a acudir a ella para que por nosotros, pecadores, interceda ante nuestro padre Dios.

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Oración al Santísimo Sacramento

¡Oh Jesús!, que en cada “Avemaría” de este misterio el espíritu Santo nos ilumine para poder reconocer en María nuestra mejor abogada ante Nuestro Padre Dios. Que seamos padres nuevos para recibir el vino nuevo de nuestra propia salvación. Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; pues de otro modo, los odres revientan, el vino se derrama, y los odres se echan a perder;  sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así ambos se conservan”.

De igual manera, que ese vino nuevo transformado en la preciosa Sangre de nuestro Señor Jesucristo, gran milagro de nuestro Padre y bendición para nosotros, sea, junto con María, Causa de nuestra alegría.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Hostia pura ,Hostia Santa ,Hostia Inmaculada sea por siempre Bendita y Alabada Amen.

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TERCER MISTERIO LUMINOSO

El anuncio del Reino de Dios Invitando a la conversión

“Convertíos, porque el Reino de los cielos ha llegado* (Mt 4,17)

Dios quiere que renunciemos al pecado, el único mal propiamente dicho. Pecar es ofender a Nuestro Padre Dios, Suma Bondad. Hemos de reconocer o tener conciencia de haber pecado contra Dios: “Contra ti solo pequé e hice lo que a tus ojos es malo”

Conciencia de haber ofendido a Dios, penitencia y conversión, condiciones necesarias para volver a Dios y recibir la salvación que nos anuncia su reinado.

La realeza de Dios sobre el pueblo elegido, y por medio de Él sobre todo el mundo, es el tema central de la predicación de Jesús. Se trata de un Reino de santos, cuyo Rey verdadero será Dios. Esta realeza, a la que se contrapone la rebelión del pecado, deberá ser restablecida por una intervención soberana de Dios y de su Mesías: “Pero hay un Dios en el cielo, que revela los misterios y que ha dado a conocer al rey lo que sucederá al final de los días”

Es esta intervención la que Jesús, después de Juan el Bautista, anuncia como inminente y la que realiza, no por medio de un triunfo de guerra, sino por un triunfo espiritual y de servicio.

“El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena nueva”

Esta fe que Jesús exige es un requerimiento de confianza y abandono. Hemos de aceptar su invitación a renunciar a nuestros pensamientos y fuerzas, para acoger su palabra y apoyarnos en su poder. En este itinerario, ¿quién mejor que María para llevarnos a Él? ¿Quién mejor que María para interceder por nosotros? ¿Quién mejor que María para que nos acompañe en Adoración Perpetua en el Santísimo Sacramento? María nos invita a que respondamos con Ella: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”  Y a obedecer a sus consejos: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5).

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Oración al Santísimo Sacramento

Jesús sacramentado, que cada “Avemaría” de este misterio nos haga dóciles a tu voz, y así podamos seguir a María, no solo en el dolor, sino en la alegría que nos da la esperanza de saber que un día estaremos contigo, alabándote junto con Ella y todos ¡os ángeles y santos por toda la eternidad.

Permítenos, Señor, tener los oídos atentos y la voluntad bien dispuesta, para que cuando recibamos el anuncio de la Buena Nueva no seamos remisos a tu llamada. Y préstanos tu fortaleza para poder llevar tu mensaje de salvación a todas las almas, especialmente a las más alejadas de Ti. Que nuestro ejemplo y nuestra palabra atraiga a otros muchos a las Capillas de Adoración Perpetua, iniciando desde ahora a alabarte y bendecirte en cada instante de nuestras vidas.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura ,Hostia Santa ,Hostia Inmaculada sea por siempre Bendita y Alabada Amen.

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CUARTO MISTERIO LUMINOSO

La Transfiguración del Señor
“Y sus vestidos se volvieron resplandecientes,
muy blancos, tanto que nadie en la tierra sería capaz
de blanquearlos de ese modo”.(Me 9, 3)

Jesús transfigurado aparece como un nuevo Moisés, que se encuentra con Dios en un nuevo Sinaí en medio de la nube . En el momento previo a su doloroso Pasión y Muerte, el cuerpo de Nuestro Señor es transformado en un cuerpo glorioso.

De esa misma manera, nosotros, cada vez que con fe nos acercamos a su Santísimo Sacramento somos transformados por Él. Sin mérito alguno propio, sino por pura misericordia de nuestro Dios, somos configurados con Cristo.

Todos estamos llamados a ser santos. Y ser santo no es otra cosa sino hacer la voluntad de nuestro Padre Dios. En el cumplimiento de esa voluntad nos encontraremos con la cruz, que la abrazaremos gozosos como buenos hijos de tan gran Padre. A la gloria del Tabor llegaremos por la senda del Calvario.

Después de! dolor y del sufrimiento de esta vida llegaremos a la gloria de la resurrección. ¡Qué mejor anticipo de esa vida eterna que la alegría y felicidad de adorarlo ya aquí en la tierra en el Santísimo Sacramento del Altar!

“Este es mi hijo, el predilecto, escuchadle” . Jesús desea ardientemente que todos los hombres se salven; para eso nos espera en el Santísimo Sacramento. Allí nos habla y quiere que le escuchemos, y pongamos en práctica sus palabras. Jesús, oculto bajos las apariencias de pan, quiere hablarnos y que le hablemos, que dejemos en Él nuestros problemas, nuestras tristezas, nuestras angustias y preocupaciones. Desea transfigurarnos para llevarnos a esa cruz de amor, cruz de salvación.

‘‘Rocíame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve” .

Necesitamos ser blancos como la nieve, necesitamos ser limpios permanentemente. Para eso, Dios Nuestro Padre nos regala el Sacramento de la Reconciliación. “A quienes perdonaréis los pecados, les serán perdonados. A quienes los retuviereis, les serán retenidos”.

Aquella misma alegría y felicidad que experimentaron los que acompañaron a Jesús en su transfiguración, nos sucede a menudo a nosotros. Sentimos ese gozo, esa alegría, que no se puede expresar en palabras, cuando realmente hacemos la voluntad del Padre. Nos regala esos momentos para poder saborear un poco el gozo de la vida eterna, como para prepararnos por el camino a la cruz, teniendo como meta final la gloria de la resurrección. Pues, si con Él sufrimos y morimos, también con Él resucitaremos.

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Oración al Santísimo Sacramento

Jesús, Señor nuestro, ayúdanos a llevar con alegría los sufrimientos de esta vida. Que por cada “Avemaría” de este misterio seamos objeto de tu gran misericordia y tu inmenso perdón. Prepara nuestra alma para que cuando seamos llamados a tu presencia, nos puedas colocar a tu derecha.

Nos acogemos a tu infinito amor y perdón. A Ti la Gloria y el PODER, la Alabanza y el Honor por los siglos de los siglos. Amen

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura ,Hostia Santa ,Hostia Inmaculada sea por siempre Bendita y Alabada Amen.

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QUINTO MISTERIO LUMINOSO

Institución de la Sagrada Eucaristía

Descendió desde lo más alto de los cielos,
asumiendo la sustancia del pan y del vino para elevarnos
al convivio de Dios.

“Dichosos aquellos que son invitados a la fiesta del cordero ‘ .

“Mientras comían, tomó Jesús pan y, después de bendecir, lo partió, y, al darlo a los discípulos, dijo: ‘Tomad, comed. Este es el cuerpo mío’. Y tomando un cáliz y, habiendo dado gracias, lo dio a ellos, diciendo: ‘Bebed todos de él porque ésta es la Sangre mía, de la alianza, la que va a ser derramada por muchos, para remisión de pecados’” (Mt 26, 26-29).

En la noche del Jueves Santo, Jesús celebra la pascua con sus discípulos. Los antiguos ritos dejan lugar a la nueva pascua, en la que el Cordero es el mismo Cristo. Nuestro Señor, en su infinito amor por nosotros no nos deja un símbolo o figura, se queda Él mismo, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

“La carne terrena de Cristo, la carne que recibió de la Virgen María y con la que vivió aquí abajo, ésta misma carne que Él nos da a comer para nuestra salvación, ésta carne nadie hay que no la adore antes de consumirla; … y no es idolatría el adorarla, sino que, al contrario, sería pecado el no adorarla”.

¿Qué más podría habernos dado Jesús? Se hizo comida y bebida para que por toda la eternidad podamos^ participar de su propia vida, haciéndonos uno solo con Él, cuando recibimos su Cuerpo en la Sagrada Eucaristía. Así, por algunos breves momentos, mientras las especies sacramentales no se consumen, nos asemejamos a María cuando Ella llevó a Jesús en sus Purísimas entrañas.

Como el cuerpo es sostenido por el alimento, así el alma necesita de la Eucaristía. “Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron, éste es el pan que baje del cielo, para que quien lo como no muero Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. SI uno come de este pan y vivirá poro siempre; y el pon que yo le voy a dar, es mi carne para la vida del mundo” (Jn 6, 48-51)

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Oración al Santísimo Sacramento

¡Oh mi amado y buen Jesús, auméntanos la fe en fu presencia real en el Santísimo Sacramento! Que nunca nos acostumbremos a estar delante de Ti, que nuestra piedad eucarística crezca de día en día, que no te dejemos solo en el sagrario, que te miremos sin descanso y sin cansancio, y que cada Avemaría” de este misterio nos prepare a recibirte con aquella pureza, humildad y devoción con que Te recibió vuestra Santísima Madre.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura ,Hostia Santa ,Hostia Inmaculada sea por siempre Bendita y Alabada Amen.

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SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

OREMOS.-

Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo;

concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén

ORACIONES DESPUÉS DEL ROSARIO.-

Al terminar este Santo Rosario a nuestra Madre María, Rezamos por las intenciones del Santo Padre y en reparación a las Ofensas al Sagrado Corazón de Jesús y para Ganar las Santas Indulgencias Plenarias.


PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

3 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

Ave maría purísima 

Sin pecado concebida. Amén 

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

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LAS QUINCE PROMESAS DELA VIRGEN MARÍA, A QUIENES RECEN EL ROSARIO.-

1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios dela Iglesia.

8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tengan en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.

14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria. Amén

Cierre… Oración Final.-

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ORACIÓN A  LA  SAGRADA  FAMILIA.-

Jesús, María y José: ustedes formaron la Sagrada Familia, según disposición del Altísimo.
María, Tú dijiste sí a la petición de Dios manifestada por el Arcángel Gabriel.
Jesús, Tú dijiste sí al Padre y naciste de María como hombre, aceptando ser uno de nosotros en todo menos en el pecado.
José, elegido por Dios para ser el padre en la tierra de su Hijo, Dios hecho Hombre.
Juntos formaron para las familias de todos los tiempos, la familia ejemplo vivo de lo que debe ser la unión familiar.
Hoy nos acercamos en nuestra oración pidiendo la intercesión de esta Familia Sagrada a fin de alcanzar para las familias de hoy la protección divina.
Que se mantengan unidas.
Que vivan en la fe y el amor.
Que sea vínculo de ese amor, la oración fiel y piadosa.
Que el mundo no las envuelva en sus tentaciones. De ellas, defiéndalas, lo pedimos humildemente. Amén

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Damos por finalizado el Santo Rosario, Amando a Jesus con El corazón de Maria

Gracias Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Rosario Viviente Universal santa Filomena y sus casas Misioneras en todo el mundo.

A todos los que día a día nos acompañan Voluntariamente en este Maravilloso apostolado. También a Todos los que quisieran estar acá y por sus motivos no están, por los que están enfermos, por todos los administradores y Creadores de los grupos adheridos, por los oyentes y por todos aquellos que nos acompañan en silencio y de Espíritu.

Bendiciones Hermanos,

¡EXCELENTE ROSARIO!¡¡¡

Que la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros y nuestras familias y nos acompañe siempre. Amén.

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