Amando a Jesus

ORACIONES PARA ANTES DEL ROSARIO

Buenas Noches Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Grupos adheridos, Rosario Viviente Universal Santa Filomena y casas Misioneras

Queridos hermanos, que la paz del señor sea con todos nosotros.

Amén

Damos inicio al Santo Rosario.

Nos hacemos la señal de la cruz y nos ponemos en la presencia del señor, Rezamos el Pésame y el Credo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén 

VEN ESPIRITU SANTO 

Ven Espíritu Santo ven, ven por medio de la dulce y poderosa intercesión del corazón inmaculado de María tu amadísima esposa.

PEDIMOS POR

La Virgen María nos pide rezar el Rosario Diariamente por las Siguientes intensiones:

Que el hombre se entregue totalmente a Dios y no deje pasar este momento tan especial.

Por todos los Angelitos puestos al cuidado de sus padres especialmente por Nuestra angelita de RMCO Yasmin Valentina,para que EL señor le brinde la salud y Maria Santisima la cubra en su manto ,y siga siendo la luz que representa a todos los angelitos del mundo.

Por la paz del Mundo.

Por la nomina de la cadena mundial de Oración, Amor y Fe, que reúne a los 17 grupos de todo el mundo.

Por todas las intenciones que no han sido consideradas y que no alcanzaron a ser incluidas aquí.

Por la santificación de todos los sacerdotes del mundo, consagrados, religiosos y servidores, especialmente por los sacerdotes por la vida y los que forman parte de Red mundial cristiana de oración y Rosario Viviente Santa Filomena, en especial por: Humberto Ayala, Dennis Doren Lahr, Felipe Capaña, Miguel Angel, Salvador Gómez, Gabriel Torrens, Héctor Montiel Mario, Héctor Aguinagalde, Humberto Rico, Rafael, Gregorio, Lorenzo, Eduardo, Odilio, Oscar, Juan Fernández del Río, Cristian Andrade, Alonzo Marín Wilmer Calderón, Helio Páez, El fraile Mauricio Morales,padre Iván kolodiy,  el santo padre el Papa Francisco, por todos los sacerdotes y cardenales del mundo.

Por todos los integrantes, RMCO, RVU,  por nuestras necesidades espirituales, materiales y físicas, por nuestra conversión y la de nuestras familias.

Por la conversión de todos los pecadores del mundo, en especial los que están a favor del aborto.

Por todos los niños del mundo para que Dios les conserve su pureza e inocencia.

Por los maltratados, especialmente los niños maltratados.

Por todos los secuestrados del mundo y sus familias.

Por todas las familias del mundo, por la paz de los hogares y por los matrimonios en riesgo de separación.

Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María.

Por todos los enfermos y por todos sus cuidadores y amigos, para que la fuerza del Espíritu Santo les ayude a sobrellevar la enfermedad.

Por todas las personas que sufren, por los pobres, los que se sienten solos y por todos los enfermos: para que con ayuda de la luz de Cristo encuentren las fuerzas para afrontar el sufrimiento y los demás sepamos acompañarlos.

Por todos los cristianos perseguidos en todo el mundo.

Por las almas más abandonadas y olvidadas a las cuales nadie recuerda.

Por aquellas almas que han de estar más tiempo padeciendo y satisfaciendo a la divina Justicia, el eterno descanso de las almas del purgatorio.

Por la paz en Tierra Santa, en todos nuestros países y en todo el mundo.

Por todas las personas que rezan esta oración, por sus necesidades personales, físicas y espirituales.

Por nuestros hermanos, los que no creen. Por los que dudan. Para que estas 365 oportunidades transformadas en días, sean la oportunidad para mover sus corazones indiferentes y busquen a Dios. 

PETICIONES DE LA PÁGINA Y/O:

Por todas y cada una de las peticiones escritas en Red mundial cristiana de oración, Rosario Viviente Universal Santa Filomena ULRA. Por los que las piden y por los que están en la petición, cubre Señor a todos ellos y concédeles esa petición, si están de acuerdo a tu plan. Amén 

SEÑAL DE LA CRUZ

Por la señal dela Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Nos ponemos en Presencia de Dios y para que la oración llegue al cielo, pedimos humildemente perdón al señor por nuestras faltas.

Te pedimos Espíritu Santo, que nos inundes con tu amor y te hagas presente en nuestros corazones al rezar este hermoso Rosario a María.
Amén

SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén

PÉSAME      

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; 

antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado.

Amén

PADRENUESTRO 

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Amén

3 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Amén

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PRIMER MISTERIO GLORIOSO : La Resurrección del Señor

“Digno es el cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza” (Ap 5, 12).

LA GLORIA DE LA FE

“La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las
realidades que no se ven” (Hb 11, 1).

La gloriosa resurrección de Nuestro Señor se prolonga en la gloria del Santísimo Sacramento, porque aquí es donde permanece nuestro Salvador Resucitado, derramando su vida, su luz y su amor, sobre todos los que vienen ante su presencia. Este es el sacramento de la pascua, porque la eucaristía hace presente todo el Misterio Pascual de Cristo y es la consumación de los misterios de su vida, muerte y resurrección.

La Eucaristía es Nuestro Señor Resucitado, de donde brota el poder de su resurrección y se derrama sobre todos los que vienen ante su presencia eucarística, para que su imagen y semejanza crezca en nosotros. El verdadero cristiano es el que cree que Cristo está vivo hoy en el Santísimo Sacramento, donde permanece amándonos y llamándonos para que vayamos a Él. “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo”. (Jn 17,3).

Si nuestra fe en la Eucaristía es débil, sólo tenemos que decirle: “¡Creo, ayúdame porque tengo poca fe!” (Me 9, 24).

Para recibir el regalo de la fe, lo único que hay que hacer es pedirlo: “Yo os digo: Pedid y se os dará: buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá” (Le 11,9).

Supliquémosle humildemente, como lo hicieron los apóstoles: “Auméntanos la fe” (Le 17,5), y como ‘Pedro, preguntémosle: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que Tu eres El Santo de DIOS (Jn6,68-69)

Cuando Jesús se apareció a los apóstoles le dijo a Tomás: “Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído” (Jn 20, 29).

Con estas palabras, Jesús te llama dichoso por tu fe en la Eucaristía. ¡Esta es la gloria de la fe! Creemos en su presencia , creemos en la transubstanciación, no porque lo vemos entendemos cómo ocurre, sino por nuestra FE EN JESÚS, en “Mientras estaban comiendo, tomó pan y lo bendijo, partió, y dándoselo a sus discípulos dijo: “Tomad y comed O ES MI CUERPO’’ (Mt 26, 26).

En su discurso Eucarístico le preguntaron a Jesús:

«“¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?” Jesús les respondió: “La obra de Dios es QUE CREÁIS EN AQUEL QUE ÉL HA ENVIADO”» (Jn 6, 28-29). Si pudiésemos ver Jesús, todo el mundo querría estar con Él, pero oculta su ‘Gloria y su belleza en el Santísimo Sacramento porque quiere : vengamos a Él por la fe, PARA QUE LO AMEMOS POR SÍ MISMO.

Jesús recompensa la fe de todos los que vienen a Él y hace brillar sobre cada persona su gloria oculta bañando a cada uno con su belleza; para que en cada momento pasado ante su presencia eucarística en la tierra, cada alma más gloriosa y más bella para el cielo.

‘Llenaré de gloria esta Casa… Grande será la gloria de esta Casa… y en este lugar daré Yo la paz” (Ag 2, 7-9).

Aquí encontramos a Jesús como sus discípulos le encontraron ;l camino de Emaús, y El nos habla a nuestro corazón: “La paz con vosotros” (Jn 20,19). “¡Ánimo!, que soy yo: no temáis” 14, 27).

Juan Bautista dio testimonio de Jesús en el Jordán y Jamó: “He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado mundo ‘ (Jn I, 29). Nosotros también damos testimonio de nuestra fe con cada hora santa que hacemos, y proclamamos do el mundo: “He ahí el Cordero de Dios” (Jn 1, 29). no es el Cordero… de recibir el poder, la riqueza, la sabiduria, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza” (Ap 5,12)

Aquí está Jesús, el cordero Pascual, digno e infinitamente :Merecedor de nuestra adoración incesante, porque Él es la victima Divina que murió por nuestra salvación y continúa Inmolandose en la Sagrada Eucaristía.

Como el Cordero del Apocalipsis, Jesús da vida al mundo a través de este Santísimo Sacramento. “En el banquete pascual Cristo es consumido, la mente se llena de gracia, y se nos da una prenda de la gloria futura”.*

En este misterio eucarístico, Jesús exclama: “Yo soy la resurrección” (Jn 11, 25). Con nuestra adoración eucarística damos testimonio de su resurrección y le decimos al mundo entero: “¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado!” (Le 24, 34).

“Este es mi Dios, mi Salvador… pues Yahveh es mi fuerza y mi protección” (Is 12, 2).

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Oración al Santísimo Sacramento

Jesús, aumenta nuestra fe en tu presencia real en el Santísimo Sacramento, que es el misterio de nuestra fe; para que, como los discípulos que te reconocieron “en la fracción del pan” (Le 24, 35), lleguemos a conocerte en la eucaristía de una manera íntima y personal. Danos una fe viva y profunda, que crezca hasta ser para nosotros “La garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven” (Hb 11,1), y nos haga capaces de conocer la dulzura de tu amor, “que excede a todo conocimiento” (Ef 3, 19).

Te rogamos, por medio del Corazón Inmaculado de María, que ayudes a nuestra parroquia, y a todas las demás parroquias del mundo, a ser comunidades de fe para que respondan a tu deseo de ser amado día y noche en el Santísimo Sacramento, donde Tú nos llamas a orar “constantemente” (1 Ts 5, 17), porque aquí es donde vives Tú, Nuestro Salvador resucitado, ayudándonos con el poder de tu resurrección a tener parte en tus sufrimientos, para que podamos compartir la gloria de tu resurrección. Con cada “Avemaría” de este misterio, profundiza nuestra unión contigo, hasta que nuestra oración sincera sea: LO ÚNICO QUE QUIERO ES ”CONOCERLE A ÉL”. (Flp 3, 10)

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada.

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SEGUNDO MISTERIO GLORIOSO : La Ascensión del Señor

“Porque el Cordero que está en medio del trono los
apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la
vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos” (Ap 7, 17).

LA GLORIA DE LA ESPERANZA

“Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas y subirán con alas como de águila” (Is 40, 31).

La eucaristía es el Sacramento de la esperanza, porque Jesús nos aseguró antes de ascender al cielo, que volvería a nosotros.

“No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros” (Jn 14, 18). La Sagrada Eucaristía es el medio que escogió para volver permanecer con nosotros para siempre. La Eucaristía es el cumplimiento de su promesa:

Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).

La prueba absoluta de su amor infinito e inalterable por nosotros, es la presencia real, verdadera y sustancial de nuestro Señor en la Sagrada eucaristía.

Su amor eucarístico es personal, infinito y total. Los reúne con su brazo, lleva sobre su pecho a los corderitos” ( Is 40,11, ). Jesús en el Santísimo Sacramento es el Buen Pastor que nos reúne y nos acerca a su Corazón como lo hizo con San Juan en la última cena. Digámosle: “Grábame como un sello sobre tu corazón” (Ct 8, 6).

“A sus ovejas las llama una por una y las saca fuera” (Jn 10,3).

Y dice “nadie las arrebatará de mi mano” (Jn 10,28). También nos dice: “Yo soy la puerta; el que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir y encontrará su alimento” (Jn 0,9).

Durante la hora santa que pasamos ante su presencia eucarística, Jesús “los guiará a los manantiales de las aguas le la vida” (Ap 7. 17), de su gracia y su paz. Aquí Él nos fortalece, aumenta nuestras virtudes, nos conforta en nuestras aflicciones y nos alienta en todos nuestros contratiempos.

“El Señor es mi Pastor, nodo me falto. En verdes praderas me hace descansar, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero” (Sal 23, 1-3). Jesús está siempre con nosotros, para ayudarnos constantemente en nuestras necesidades.

“Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Él que no perdonó ni a su propio Hijo… ¿no nos concederá con él toda clase de favores?” (Rm 8, 31-32).

En la eucaristía Jesús nos recuerda constantemente “con amor eterno te he amado” (Jr 31, 3) y su amor nunca nos dejará. Su presencia constante es prueba de que somos suyos y Él es nuestro.

“Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado” (Ct 2,16)

Nuestra gloriosa esperanza es que fuimos creados para estar con Jesús eternamente. Jesús es el deseo de todos los corazones humanos. “Todo fue creado por él y para él” (Col 1, 16). La felicidad viene de la paz que encontramos al llenarnos completamente de Dios.

“Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo” (Jn 14, 27).

Nuestra felicidad no consiste en poseer cosas, sino en poseer sólo a Dios. “Tú eres mi Señor; mi bien, nada hay fuera de ti” (Sal 16, 2). La esperanza es la luz que hace que toda nuestra intención y todos nuestros deseos estén centrados en POSEER A DIOS POR TODA LA ETERNIDAD. San Agustín dijo: “nuestros corazones fueron hechos para Dios, y están inquietos hasta que descansen en Él”. “Sólo en Dios descansa mi alma, de Él me viene la salvación” (Sal 62,2).

“La esperanza no falla” (Rm 5,5).

Recuerda que Jesús te busca con mucho mayor-interés que el que tú tienes por Él. “Ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor Nuestro” (Rm 8, 39).

¡Dios es más bueno de lo que puede decirse con palabras!

“El romance más grande que puede haber es enamorarse de Dios, buscarlo es la aventura más grandiosa y encontrarlo es la ganancia más extraordinaria que un ser humano puede alcanzar” (San Agustín). “Dios es amor” (1 Jn 4, 8) y “Él nos amó primero” (1 Jn 4, 19). Él da mil pasos hacia nosotros por cada uno que damos hacia Él. “Quien comenzó en vosotros a buena obra, la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús” (Flp 1,6).

Jesús reveló su Corazón eucarístico más resplandeciente qúe un millón de soles. Durante nuestra hora santa recibimos energía divina del Hijo de Dios, empapándonos con los rayos de su amor eucarístico y “a renovar el espíritu de vuestra mente” [Ef 4, 23), aprendiendo a pensar, no con pensamientos de hombres, sino con pensamientos de Dios.

La Eucaristía es Jesús, nuestra sabiduría, “la luz del mundo” Jn 8, 12) que disipa nuestras tinieblas ayudándonos a ver las cosas como Dios las ve. En este tiempo precioso que pasamos son Él en silencio adquirimos una espiritualidad duradera que nos hace crecer a la luz de su amor eucarístico, durante cada minuto que estamos en su divina presencia. “A Aquel que tiene el poder de hacer infinitamente más de lo que Podemos pedir o pensar” (Ef 3, 20).

María es la perfecta adoradora de la sagrada humanidad Je Jesús en la Eucaristía: Su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Después de que Nuestro Señor ascendió al cielo, María pasó el resto de su vida ante Jesús en la Eucaristía, donde podía disfrutar de Él más que durante su vida en la tierra; porque en la Eucaristía lo tenía todo para sí misma y ya no había límite en el grado de intimidad y unión divina que compartía con Él.

“Amo, Señor, la Casa donde habitas, el lugar donde reside tu gloria” (Sal 26, 8).

La Eucaristía describe lo indescriptible y expresa lo que do se puede decir con palabras: QUE DIOS, QUE ES INFINITO, NOS AMA INFINITAMENTE. Todo lo que Jesús tiene y es, nos lo da en la Eucaristía.

“Ha prodigado sobre nosotros de toda sabiduría e inteligencia” (Ef 1, 8).

Al darse a nosotros, Jesús nos DA ESPERANZA FIRME REAFIRMANDO QUE NOS AMARÁ SIEMPRE, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. Su amor eterno y su benevolencia constante hacia nosotros no cambiarán nunca, no importa lo que pensemos, digamos o hagamos.

“MI AMOR SE MANTENDRÁ ETERNAMENTE” (Sal 89, 3).

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Oración al Santísimo Sacramento

Jesús, haz que nuestra esperanza crezca y esté centrada en tu amor eucarístico. Te suplicamos, por medio de María, que des esperanza a toda la humanidad.

En este misterio TE OFRECEMOS LAS MUCHAS HORAS QUE MARÍA PASÓ EN TU PRESENCIA EUCARÍSTICA, DURANTE SU VIDA EN LA TIERRA, PARA QUE PODAMOS DARTE, EN NUESTRA HORA SANTA, TODA LA GLORIA QUE ELLA TE DIO. Nos unimos a la perfecta adoración de María que encontró su descanso, su paz, su alegría y su realización en tu presencia eucarística, que es nuestro cielo en la tierra.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada.

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TERCER MISTERIO GLORIOSO: La Venida del Espíritu Santo

“Ven, que te voy a enseñar a la Novia, a la Esposa del
Cordero” (Ap 2!, 9).

LA GLORIA DEL AMOR Y LA RENOVACIÓN

‘He venido a arrojar fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!” (Le 12, 49)

Cuando el Espíritu Santo ascendió como lenguas de fuego sobre los apóstoles, ellos estaban reunidos en oración alrededor de María, tal como nosotros estamos ahora. Era el mismo fuego de amor divino que inflama el Corazón de Jesús en la Eucaristía: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” (Rm 5, 5). La Sagrada Eucaristía es “la nueva y eterna alianza”, “el sacramento de unidad”, “el lazo de amor” # entre Dios y el hombre.

Tal como el sol es fuente de toda energía, luz y color, el Corazón Eucarístico de Jesús es LA FUENTE DE TODO AMOR. :En la Eucaristía Jesús nos hace capaces de “que os améis los unos a los otros, como yo os he amado” (Jn 13, 34).

En nuestra relación con Dios. Él nos da la gracia divina y la fuerza para amar, no según la carne, sino según el Espíritu, llenando nuestro corazón de caridad divina que nos impulsa a actuar sin egoísmo, y a amar a nuestros hermanos motivados por el mismo amor y “Caritas” de Dios. Nos amamos unos a otros por amor a Dios. El ‘gran mandamiento nos enseña a amar a Dios con todo nuestro corazón y ponerlo a Él sobre todas las cosas.

“Por Cristo, con Él y en Él”, en la unidad del Espíritu Santo que habita en nuestros corazones, le pedimos que nos ayude a vivir la Eucaristía en nuestra vida diaria, buscando primero cumplir la santa voluntad de Dios, para estar conscientes de su presencia en cada momento de nuestra vida, y purificar nuestras intenciones con el fin de hacer todo por puro amor a Dios y por la gloria del Padre, el “Padre de las misericordias ‘ Dios de toda consolación” (2 Co1,3), que en el Santísimo Sacramento nos concede “toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos” (Ef J, 3).

En la Sagrada Eucaristía le entregamos a Jesús nuestro corazón, para que, con el fuego de su divino amor lo haga como el suyo, revistiéndolo “de entrañas de misericordia, de  bondad, humildad, mansedumbre, paciencia” (Col 3, 12). Jesús vive en nosotros cuando nuestro corazón está lleno de su amor, de las virtudes de su Corazón Eucarístico y las irradiamos a los  demás. “En esto conocerán todos que son discípulos míos: si se tienen amor los unos a los otros” (Jn 13, 35).

En la Eucaristía, Jesús “nos consuela en toda tribulación nuestra, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Co 1, 4).

Cada acto de bondad que hacemos o recibimos es realmente Jesús amándonos a través de otras personas, o Jesús amando a otras personas por medio de nosotros. Lo que hagamos por uno de nuestros hermanos, Jesús lo cuenta como si lo hubiéramos hecho por Él.

El día de Pentecostés fue el nacimiento de la Iglesia Católica, la única que Jesucristo mismo fundó. María nos enseña a amar al Papa, el Vicario de Cristo en la Tierra, y a obedecer todo lo que el Espíritu Santo nos enseña a través de él. El Espíritu Santo nos da también el valor de aceptar las verdades de nuestra fe católica sin avergonzarnos de ellas.

“El amor perfecto expulsa el temor” (I Jn 4, 18).

La Iglesia es la Esposa de Cristo que nos nutre y nos renueva incesantemente en la Sagrada Eucaristía. Aquí Jesús renueva su Espíritu dentro de nosotros dándonos un corazón nuevo.

“Os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo” (Ez 36, 26).

Él cambia nuestro “corazón de piedra” (Ez 11, 19), por el suyo propio “de carne”, para que podamos amar a Dios en todas las cosas y sobre todas la cosas. A través de su amor eucarístico Jesús nos transforma en sí mismo.

“Y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Gá 2, 20).

Jesús reveló que su corazón es como un “océano infinito” (Santa Margarita María) de amor y misericordia. En la Eucaristía bebemos del agua viva de su Espíritu Santo. Jesús ama: “Si alguno tiene sed, venga a mí” (Jn 7, 37).

La parábola del Hijo Pródigo ilustra el divino entusiasmo la sed que Jesús tiene de ti, no sólo en el sacramento de Reconciliación, sino también en la Eucaristía. Jesús te espera con el mismo divino entusiasmo que hizo que el padre abrazara a su hijo pródigo con alegría. El profundo amor que  tiene en la Eucaristía hace que se quede aquí siempre COMO PRUEBA VIVA DE QUE ERES INFINITAMENTE IMPORTANTE PARA ÉL.

Por ti sólo, haría lo que hizo por toda la humanidad. Dios, con su infinita capacidad y poder de crear, pudo haber creado un millón de otros seres en tu lugar, pero te amó aún antes de que el mundo comenzara, y eres “la niña de sus ojos” (Dt 32, JO).

María es el modelo de los que se dejan renovar y nos conduce a un matrimonio espiritual con Jesús, el divino modo, Autor de maravillas, Padre de los pobres, Nuestro divino Salvador que en este Santísimo Sacramento es el esposo de nuestra alma. “Yahveh tu Dios está en medio de  ¡un poderoso salvador! Él exulta de gozo por ti, te renueva por su amor” (So 3, 17).

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Oración al Santísimo Sacramento

Corazón Eucarístico de Jesús, hoguera ardiente de caridad divina, inflama mi corazón de amor perfecto por Déjame entregar todo lo impuro y malo que hay en mí  dame a cambio tu pureza y tu hermosura.

¡Oh Jesús!, hazme santo. Haz mi corazón tan semejante tuyo para que tu amor brille a través de mí, como la luz través de un cristal y mis hermanos puedan verte en mí. Que yo sea como una custodia para mostrarte al mundo. Por medio de María, la esposa del Espíritu Santo, hoy te pedimos un nuevo Pentecostés para que envíes tu Espíritu a todo el mundo.

Que el fuego de tu amor divino, como los rayos del sol que brillan sobre todos, toque, bendiga, ayude y cure al mundo entero. Que el Espíritu Santo que fluye de Tu Corazón Eucarístico, VENGA A CADA UNO DE NOSOTROS Y RENUEVE LA FAZ DE LA TIERRA, para que haya “un solo rebaño, un sólo pastor” (Jn 10, 16).

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada.

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CUARTO MISTERIO GLORIOSO : La Asunción de Nuestra Señora

‘Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero”

(Ap J9, 9j.

LA GLORIA DE LA UNIÓN CON DIOS

Que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros” (Jn 17, 21).

María es elevada al cielo y su Corazón se hace uno para siempre con el de Jesús. Estos dos Corazones laten al unísono, donde está Jesús está también María, y por eso la llamamos nuestra Señora del Santísimo Sacramento.

El Corazón de María es la puerta QUE NOS CONDUCE CORRECTAMENTE A JESÚS. Ella es el camino de entrada a su sagrado Corazón. Cada “Avemaría” que rezamos abre nuestro corazón al amor de Nuestro Señor y nos UNE MÁS ÍNTIMAMENTE AL CORAZÓN EUCARÌSTICO DE JESÚS.

“Dichosos los invitados al banquete de bodas del cordero” (Ap 19, 9). Jesús, Nuestro Señor eucarístico, es llamado “Cordero”, porque en el sacrificio eucarístico se inmola por amor a nosotros. Todos estamos llamados a esta unión transformante e invitados a un matrimonio espiritual con el Señor.

La felicidad es nuestra cuando aceptamos la invitación a tener una profunda unión y una divina intimidad con Jesús en el Santísimo Sacramento. *

Nuestro grado de unión con Él en la Tierra determina para siempre el grado de gloria que compartiremos con Él en el cielo, donde seremos semejantes a Cristo resucitado, con en cuerpo nuevo, transformado a su imagen y semejanza, brillaremos con su misma gloria. “Vuestra vida está oculta con Cristo en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con Él” (Col ,3-4).

“El cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todos las cosas” (Flp 3, 21). La Eucaristía es la gloria misma de Jesús, a punto de ser revelada. Aun cuando no nos demos cuenta de ello, Él nos transfigura con su gloria cada vez que lo recibimos en la comunión y cuando lo visitamos en el Santísimo Sacramento.

“Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos” (2 Co 3, 18).

La Eucaristía es un anticipo de la fiesta de bodas del cielo, una boda de amor divino que no terminará nunca, en la que amaremos a Dios y nos amaremos unos a otros CON EL AMOR PERFECTO DE DIOS. ¡ESTA ES LA GLORIA DE LA UNIÓN CON DIOS!

“Lo que nadie vio ni oyó, y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que le aman” (I Co 2, 9).

Jesús en el Santísimo Sacramento es la promesa de la fiesta pascual del paraíso, en la que Dios “enjugará toda lágrima de sus ojos… porque el mundo ha pasado” (Ap 21, 4), y sólo permanecerá su amor, su paz, y su alegría para siempre.

Cuanto más amas a alguien, más deseas estar con esa persona: Jesús nos ama tanto que nunca quiere dejarnos, Él se queda con nosotros día y noche, porque nos prometió: “No te dirán más ‘Abandonada’ ni ‘Desolada’, sino que te llamarán ‘Mi Deleite’, y ‘Desposada’. Porque el Señor se complacerá en ti, y tu tierra tendrá un esposo. Porque como un joven se casa con una virgen, así te desposará el que te reconstruye, y como la esposa es la alegría del esposo, así serás tú la alegría de tu Dios” (Is 62, 4-5).

Jesús se queda siempre con nosotros en la Eucaristía como señal de que su amor es eterno, de que no se acabará nunca. Él instituyó la Sagrada Eucaristía por su infinito anhelo de ser uno con nosotros por toda la eternidad.

Si supiéramos cuánto nos ama Jesús en la eucaristía, nos moriríamos de felicidad. Él se entrega enteramente por amor a nosotros. Si supiésemos cuánto deleite le causa nuestra hora anta, no querríamos irnos nunca de su presencia eucarística.

“Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que buscaré: habitar en la Casa del Señor, todos los días de mi vida, para gozar de lo dulzura del Señor y contemplar su templo” (Sol 27, 4).

Aunque te sientas distraído, muy triste, o inquieto, el simple Hecho de poner tu fe en práctica tomándote el tiempo de venir a visitarlo, le da indecible deleite a su Sagrado Corazón.

Jesús te está tan agradecido por tu visita, que por tu hora santa cada persona del mundo es bendecida con un nuevo efecto de su bondad, su gracia y su misericordia. Tú conmueves su Corazón por tu fe al hacer que todo el mundo se acerque a Dios, porque la eucaristía es el sacramento del amor y de la unidad, y una persona que está ante la presencia de Jesús está representando a todo el mundo.

En la adoración perpetua la tierra se une con el cielo, y estamos en presencia de Dios “dándole culto dio y noche” al “cordero que está en medio del trono” (Ap 7, 15-17). Aquí Jesús nos acerca a Él y nos separa de las cosas de la tierra para que podamos anhelar las cosas del cielo, donde estaremos todos unidos en el seno de la Santísima Trinidad, seremos hechos uno solo para siempre en los Sagrados corazones de Jesús y María.

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Oracion al Santísimo Sacramento 

Jesús, con cada Avemaría de este misterio te ofrecemos el amor de María, para compensar lo que les falta a nuestros corazones y poder amarte en el Santísimo Sacramento con el amor perfecto de su inmaculado Corazón. ASÍ ES COMO EMPIEZA NUESTRO CIELO EN LA TIERRA, AMÁNDOTE CON EL CORAZÓN DE MARÍA.

Por medio de María, puedo decir: Jesús, te amo con todo mi corazón”; y hacer una comunión espiritual sabiendo que Tú dijiste: “Si alguno me amo guardará mi palabra, y mi padre le amará y vendremos a EI, y haremos morada en El” (Jn 14, 23). Señor Jesús, haz que cada “Avemaría” de este misterio profundice nuestra relación personal contigo.

Ayúdanos a que seamos constantes con esta comunión en la tierra, para que sea el anticipo de nuestra comunión contigo por siempre en el cielo. Jesús, te pedimos por los infinitos méritos de tu Sagrado Corazón y por los méritos del Inmaculado Corazón de María, que todos seamos UNO contigo en el Santísimo Sacramento.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada.

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QUINTO MISTERIO GLORIOSO :

La Coronación de María Santísima

Harán la guerra al Cordero, pero el Cordero, como es Señor de Señores y Rey de Reyes, los vencerá1‘ (Ap 17, 14).

LA GLORIA DE LA HUMILDAD Y LA VICTORIA FINAL

“Porque ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día” (Jn ó, 40).

María es elevada a lo más alto de la gloría porque aceptó que Dios la llevase a lo más profundo de la humildad.

‘Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzado” (Mt 23, 12).

El quinto misterio glorioso nos da la seguridad de la victoria final de Jesús, María y la Iglesia. Puesto que la Iglesia es imagen de Jesús y María, lo que pase con Jesús y María pasará con toda la Iglesia.

María es Reina del cielo y de la tierra.

Un gran señal apareció en el cielo: una Mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Ap 12, I).

Ella aplastará la cabeza de la serpiente con su talón, es decir, sus hijos humildes que obedecen la voluntad de Dios, para que Jesús, su Hijo, reine en todos los corazones.

“Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y al testimonio que dieron de él” (Ap 12, 11).

¡Esta es la gloria de la humildad y de la victoria final! estas dos victorias de Jesús y María deben ir juntas porque son una y la misma.

María reconoció que sin Dios ella no era nada, para que Dios fuese absolutamente todo para ella. Junto con María doramos humildemente a Jesús en el Santísimo Sacramento, reconociendo nuestra absoluta dependencia de Él.

Es preciso que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3, 30).

La Eucaristía es la fuente viva de toda luz, vida y amor Jesús nos dice:

“Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mi y yo en é/, ese da mucho fruto; porque separados de ti no podéis hacer nada” (Jn 15, 5).

Coda hora santa profundiza nuestra unión con Él, y nos hace capaces de dar mucho fruto.

“Como cuando te veía en el santuario, al contemplar tu poder y tu gloria, pues tu amor vale más que la vida” (Sal 63, 3-4).

Nadie puede ser más generoso que Dios. La mujer que abrió el frasco de alabastro con perfume para honrar a Jesús, le dio tanta gloria con su humildad, que el Señor dijo de ella:

“Les aseguro que allí donde se proclame la Buena Nueva, en todo el mundo, se contará también en su memoria lo que ella ha hecho” (Me 14, 9).

Tu hora santa de hoy significa aún más para El y será recordada en el cielo, para gloria de Dios, por toda la eternidad.

Maestro, qué bien estamos aquí (Le 9, 33). Ser llamados a estar aquí hoy, acompañando a Jesús, es un privilegio tan grande como el que tuvieron Pedro, Juan y Santiago, cuando Jesús los llamó a estar con Él en el monte Tabor. Ellos fueron testigos de la gloria de su transfiguración; nosotros somos testigos de su divino amor y su humildad, cuando nos llama a vivir en la gracia del momento presente. Nuestro Señor llama a toda su Iglesia a la oración y a la contemplación:

“Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas, sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada (Le 10, 41-42).

La Eucaristía nos recuerda constantemente:

“Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra” (Col 3, 2).

“Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la futura (Hb 13,14).     …nosotros somos ciudadanos del cielo” (Flp 3,20).

Lo Eucaristía Es “El Misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para realizarlo en la plenitud de los tiempos, hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la fierra” (Ef 1, 9-10). “Yahveh da el poder a su pueblo, Yahveh bendice a su pueblo con la paz” (Sal 29, 10-1 1.)

A su siervo santa Margarita María, le dijo:

¡Reinaré a través del amor omnipotente de mi Sagrado corazón!”.

LA SAGRADA EUCARISTÍA ES UN ANTICIPO DE SU REINO EN A TIERRA. “Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá tu morado entre ellos’’ (Ap 21, 3). “Aplaudan las corrientes de océano, griten de gozo los montañas al unísono. Griten de gozo delante del Señor porque él viene a gobernar la tierra” (Sal 98, 8-9).

“Bajo sus pies sometió todos los cosos” (Ef 1, 22).

“Si nos mantenemos firmes, también reinaremos con él” (2 m 2, 12).

Jesús en el Santísimo Sacramento es el Cordero Victorioso, el “Alfa y la Omega”, el “Señor de Señores”, y “Rey de reyes”.

“¿Quién no temerá. Señor, y no glorificará tu nombre? porque sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán y se postrarán ante Ti” (Ap 15, 4).

“La Salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono. y del Cordero“ (Ap 7, 10).

Este es el mismo Jesús a quien “Toda la gente procuraba tocarle porque salía de El una fuerza que sanaba a todos”(Lc 6,19)

“Porque yo conozco muy bien los planes que tengo proyectados sobre ustedes -oráculo de Yahveh-: son planes de prosperidad y no de desgracia, para asegurarles un porvenir y una esperanza” (Jr 29, 11). “El río de agua de vida, … brotaba del trono de Dios y del Cordero … a una y otra margen del río, hay árboles de Vida… y sus hojas SIRVEN DE MEDICINA PARA LOS GENTILES” (Ap 22, 1-2).

Cada vez que contemplamos a Jesús en el Santísimo sacramento, Él nos eleva a una mayor intimidad consigo mismo, abre las compuertas de su amor misericordioso para el mundo entero, y nos acerca más al día de su victoria final, n el que “Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre” (Flp 2, 1-11). “Porque el Reino de Dios ya está entre vosotros” (Le 7, 21). Al venir a nosotros en la Eucaristía, Jesús nos da la seguridad del cumplimento de su promesa de la victoria final: mira que hago un mundo nuevo” (Ap 21, 5).

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Oración al Santísimo Sacramento

Señor Jesús, por medio de María te entregamos con humildad nuestros corazones para que nos ayudes a vivir todo el evangelio, en toda nuestra vida, correspondiendo al don de la Eucaristía en la que nos das tu Corazón.

Este sacramento contiene todo lo que eres y todo lo que tienes, “la entera riqueza espiritual de la Iglesia” (Vaticano II), “una medida buena, apretada, remecida y rebosante“*. Durante este misterio te pedimos, con confianza, por EL TRIUNFO DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA Y EL REINO DE TU SAGRADO CORAZÓN en cada corazón humano, para que “Dios sea todo en todo”

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada.

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SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh Clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

OREMOS.-

Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo;

concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén

ORACIONES DESPUÉS DEL ROSARIO.

Al terminar este Santo Rosario a nuestra Madre María, Rezamos por las intenciones del Santo Padre y en reparación a las Ofensas al Sagrado Corazón de Jesús y para Ganar las Santas Indulgencias Plenarias.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

3 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

Ave maría purísima 

Sin pecado concebida. Amén

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

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LAS QUINCE PROMESAS DELA VIRGEN MARÍA, A QUIENES RECEN EL ROSARIO

1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios dela Iglesia.

8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tengan en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.

14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria. Amén

Cierre… Oración Final.-

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ORACION A  LA  SAGRADA  FAMILIA.-

Jesús, María y José: ustedes formaron la Sagrada Familia, según disposición del Altísimo.
María, Tú dijiste sí a la petición de Dios manifestada por el Arcángel Gabriel.
Jesús, Tú dijiste sí al Padre y naciste de María como hombre, aceptando ser uno de nosotros en todo menos en el pecado.
José, elegido por Dios para ser el padre en la tierra de su Hijo, Dios hecho Hombre.
Juntos formaron para las familias de todos los tiempos, la familia ejemplo vivo de lo que debe ser la unión familiar.
Hoy nos acercamos en nuestra oración pidiendo la intercesión de esta Familia Sagrada a fin de alcanzar para las familias de hoy la protección divina.
Que se mantengan unidas.
Que vivan en la fe y el amor.
Que sea vínculo de ese amor, la oración fiel y piadosa.
Que el mundo no las envuelva en sus tentaciones. De ellas, defiéndalas, lo pedimos humildemente. Amén

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Damos por finalizado el Santo Rosario, Amando a Jesus con El corazón de Maria

Gracias Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Rosario Viviente Universal santa Filomena y sus casas Misioneras en todo el mundo.

A todos los que día a día nos acompañan Voluntariamente en este Maravilloso apostolado. También a Todos los que quisieran estar acá y por sus motivos no están, por los que están enfermos, por todos los administradores y Creadores de los grupos adheridos, por los oyentes y por todos aquellos que nos acompañan en silencio y de Espíritu.

Bendiciones Hermanos,

¡EXCELENTE ROSARIO!¡¡¡

Que la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros y nuestras familias y nos acompañe siempre. Amén.

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