Amando a Jesus

ORACIONES PARA ANTES DEL ROSARIO

Buenas Noches Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Grupos adheridos, Rosario Viviente Universal Santa Filomena y casas Misioneras

Queridos hermanos, que la paz del señor sea con todos nosotros. Amén

Damos inicio al Santo Rosario, Amando a Jesús con el Corazón de María.

Nos hacemos la señal de la cruz y nos ponemos en la presencia del señor, Rezamos el Pésame y el Credo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

VEN ESPÍRITU SANTO.-

Ven Espíritu Santo ven, ven por medio de la dulce y poderosa intercesión del corazón inmaculado de María tu amadísima esposa.

PEDIMOS POR:

La Virgen María nos pide rezar el Rosario Diariamente por las Siguientes intensiones:

Que el señor tenga misericordia con el mundo entero y que el mundo entero responda a su llamado de conversión.

Que el hombre se entregue totalmente a Dios y no deje pasar este momento tan especial.

Por todos los Angelitos puestos al cuidado de sus padres especialmente por Nuestra angelita de RMCO Yasmin Valentina,para que EL señor le brinde la salud y Maria Santisima la cubra en su manto ,y siga siendo la luz que representa a todos los angelitos del mundo.

Por la paz del Mundo.

Por la nomina de la cadena mundial de Oración, Amor y Fe, que reúne a los 17 grupos de todo el mundo.

Por todas las intenciones que no han sido consideradas y que no alcanzaron a ser incluidas aquí.

Por la santificación de todos los sacerdotes del mundo, consagrados, religiosos y servidores, especialmente por los sacerdotes por la vida y los que forman parte de Red mundial cristiana de oración y Rosario Viviente Santa Filomena, en especial por: Humberto Ayala,Dennis Doren Lahr, Felipe Capaña, Miguel Angel, Salvador Gómez, Gabriel Torrens, Héctor Montiel Mario, Héctor Aguinagalde, Humberto Rico, Rafael, Gregorio, Lorenzo, Eduardo, Odilio, Oscar, Juan Fernández del Río, Cristian Andrade, Alonzo Marín Wilmer Calderón, Helio Páez, El fraile Mauricio Morales, padre Iván kolodiy,  el santo padre el Papa Francisco, por todos los sacerdotes y cardenales del mundo.

Por todos los integrantes, RMCO, RVU,  por nuestras necesidades espirituales, materiales y físicas, por nuestra conversión y la de nuestras familias.

Por la conversión de todos los pecadores del mundo, en especial los que están a favor del aborto.

Por todos los niños del mundo para que Dios les conserve su pureza e inocencia.

Por los maltratados, especialmente los niños maltratados.

Por todos los secuestrados del mundo y sus familias.

Por todas las familias del mundo, por la paz de los hogares y por los matrimonios en riesgo de separación.

Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María.

Por todos los enfermos y por todos sus cuidadores y amigos, para que la fuerza del Espíritu Santo les ayude a sobrellevar la enfermedad.

Por todas las personas que sufren, por los pobres, los que se sienten solos y por todos los enfermos: para que con ayuda de la luz de Cristo encuentren las fuerzas para afrontar el sufrimiento y los demás sepamos acompañarlos.

Por todos los cristianos perseguidos en todo el mundo.

Por las almas más abandonadas y olvidadas a las cuales nadie recuerda.

Por aquellas almas que han de estar más tiempo padeciendo y satisfaciendo a la divina Justicia, el eterno descanso de las almas del purgatorio.

Por la paz en Tierra Santa, en todos nuestros países y en todo el mundo.

Por todas las personas que rezan esta oración, por sus necesidades personales, físicas y espirituales.

Por nuestros hermanos, los que no creen. Por los que dudan. Para que estas 365 oportunidades transformadas en días, sean la oportunidad para mover sus corazones indiferentes y busquen a Dios. 

PETICIONES DE LA PÁGINA Y/O:

Por todas y cada una de las peticiones escritas en Red mundial cristiana de oración, Rosario Viviente Universal Santa Filomena ULRA. Por los que las piden y por los que están en la petición, cubre Señor a todos ellos y concédeles esa petición, si están de acuerdo a tu plan. Amén.

SEÑAL DE LA CRUZ.-

Por la señal dela Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Nos ponemos en Presencia de Dios y para que la oración llegue al cielo, pedimos humildemente perdón al señor por nuestras faltas.

Te pedimos Espíritu Santo, que nos inundes con tu amor y te hagas presente en nuestros corazones al rezar este hermoso Rosario a María. Amén

SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES.-

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

PÉSAME.-     

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí;
pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Tú; 

antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

3 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

VIERNES SANTO

PRIMER MISTERIO DOLOROSO

Lo oración en el Huerto

“Mí alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y Velad” (Me 14, 34).

LA LLAGA DEL RECHAZO

“Despreciado y desechado por los hombres”

La noche del Jueves Santo, Jesús mostró cuán profundo era su amor por nosotros dándonos en la Sagrada Eucaristía el regalo de sí mismo y de su amor total.

A la medianoche de ese jueves Santo Jesús llevó a sus discípulos al huerto y les pidió que hicieran la primera hora santa velando y orando con Él.

Durante su oración sudó sangre. La causa de su agonía fue el saber que la Santísima Eucaristía iba a ser rechazada por muchos, y apreciada por tan pocos. Rechazar la Eucaristía es rechazar a Jesús mismo.

Vio cómo, a través de los siglos, se le dejaría solo, DESPRECIADO Y DESECHADO POR LOS HOMBRES en muchos sagrarios del mundo, en los que iba a estar para darnos tanto amor y tantas bendiciones. Jesús es el Amado rechazado, el prisionero de amor en el sagrario.

“Vino a su casa, y los suyos no le recibieron”

Vio cuán pocos iba a creer en la presencia real y aún menos los que responderían a su petición de ser amado en el Santísimo Sacramento.

“Mi alma está triste hasta el punto de morir”

La sangre que transpiró fue el sufrimiento de su corazón destrozado por el dolor de saber que su amor eucarístico iba a ser rechazado.

Momentos después se le apareció un ángel que le dio fuerza y consuelo mostrándole todas las horas santas que tú harías. En ese momento Jesús te vio en el huerto orando delante de Él, como lo estás haciendo ahora, y supo que le ibas a corresponder a su amor. Por eso tu visita de hoy es tan importante para Él. Tu hora santa lo consuela por aquellos que no lo aman, y gana incontables gracias para que otros quedan convertirse a Él.

Jesús nos dice: “A ustedes los he llamado amigos”, porque aquí en el Santísimo Sacramento nos llama a ser sus amigos y a tener una unión más íntima con Él.

“Oh fuerza mía, hacia ti miro. Porque Dios es mi baluarte,EL DIOS DE MI AMOR”

Este sacramento es el abrazo divino que nos acerca a Dios. “En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo su Hijo único para que vivamos por medio de él”

Jesús permanece con nosotros día y noche cumpliendo una promesa: “¿Acaso se olvida una madre de su criatura, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pero aunque ella llegase a olvidarse, Yo no te olvidaré”

En un mundo en que todo cambia, la Sagrada Eucaristía es el memorial constante de la gran realidad del amor de Dios que es lo único que nunca cambia.

El amor que Jesús te tiene hace que permanezca aquí día noche. Su divina presencia nos confirma constantemente Su amor y Su ternura. Este es el sacramento de su divina ternura. Aquí piensa en nosotros en todo momento. Él es el Divino imán que se acerca a nosotros para que podamos acercarnos a Él. ¡Qué más podría hacer Jesús por nosotros que no lo haya hecho ya!, y, sin embargo, cuán a menudo Es olvidado y abandonado por los suyos. De nuevo, como cuando lloró por Jerusalén, nos dice:

“¡Cuántas veces he querido reunir tus hijos, como una gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, y no habéis querido’

La Eucaristía es Jesús, y Jesús es amor, pero el “Amor no es amado” (San Juan de la Cruz). Hay tantos que no quieren hacer ni el más pequeño sacrificio para visitarlo, mientras Él estuvo dispuesto a sacrificarlo todo para estar con nosotros en este Santísimo Sacramento. É! entregó su vida por nosotros para poder elevarnos hasta su vida divina en este Santísimo Sacramento.

“Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos”

 “¿Ni siquiera una hora has podido velar?”

Jesús podría llenar de gente todas las iglesias católicas, noche y día, con solo dejar que un rayo de su gloria escapase de la Sagrada Hostia. La gente vendría de todos los lugares del mundo para ver el milagro, pero prefiere permanecer oculto, para que vengamos a Él por fe; porque sólo en la fe somos atraídos por el amor y no por la curiosidad.

“Envía tu luz y tu verdad, que ellas me guíen, y me conduzcan a tu monte santo, al lugar de tu Morada”

 Dios siempre responde a nuestra oración cuando le pedimos que nos ayude a amarlo más. Por eso, Jesús nos dice;

“¿Hay acaso alguno entre ustedes que al hijo que le pide pan le dé una piedra?… ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!”

Jesús te ama sobremanera y desea tanto ser amado, que está dispuesto a sufrir el rechazo del mundo entero con tal de amarte y de que tú lo ames en este Santísimo Sacramento. Cuando te ve ante su presencia, Él olvida el rechazo del mundo. Por eso nosotros podemos ofrecerle cualquier rechazo que tengamos que sufrir en nuestra vida, para que Él sea amado por todo el mundo en este Santísimo Sacramento.

Pidámosle, por la llaga que le causa el rechazo del mundo, que nos cure de todo nuestro orgullo, y que nos haga como Él, perfectamente dóciles a la voluntad del Padre. La lucha que sostuvo en el huerto, entre su divinidad y su humanidad, nos enseña lo importante que es hacer la voluntad de Dios, sin tratar de tomar el camino fácil, porque fue precisamente por su santa cruz que redimió al mundo.

G 7

Oración al Santísimo Sacramento

Jesús, conscientes de tu amorosa presencia, nos unimos totalmente a tu oración en el huerto, en la que le dijiste al Padre: “NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA”

Durante esta decena te ofrecemos el amor perfecto de María, para suplir lo que les falta a nuestros corazones, como desagravio por el rechazo que recibes del mundo n este Sacramento de tu amor. Con cada “Avemaría” de este misterio decimos desde lo más profundo de nuestros corazones: Que el Corazón de Jesús en el Santísimo sacramento sea alabado, adorado y amado con gratitud y afecto, en todo momento y en todos los sagrarios del mundo, hasta el fin del tiempo.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada. Amen.

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SEGUNDO MISTERIO DOLOROSO: La Flagelación del Señor

“Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también
vuestro corazón” (Le 12, 34).

LA LLAGA DE LA INCOMPRENSIÓN

“Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. Él soportó el castigo que nos trae la paz. y por sus heridas fuimos sanados” (Is 53, 5).

Cada vez que miramos la Sagrada Hostia debemos recordar el sacrificio que hizo Jesús por nosotros para ser “vida de nuestras almas”

 Porque la Eucaristía procede de la pasión de Nuestro Señor, y es el dulce fruto de todos sus sufrimientos. ‘‘Ustedes han sido rescatados… con la sangre preciosa, de Cristo, el Cordero sin mancha, sin defecto”

Jesús quiso venir a nosotros en el Santísimo Sacramento bajo la apariencia de pan, PARA RECORDARNOS CONSTANTEMENTE LO MUCHO QUE NOS AMA. Porque, como el trigo, que es golpeado, destrozado y molido antes de convertirse en pan, Jesús, nuestro trigo divino, estuvo dispuesto a ser flagelado en la columna, a que su corazón fuese destrozado por el sufrimiento y a ser molido por la humillación, para hacerse por nosotros “el pan vivo, bajado del cielo” (Jn ó, 51).

Por eso dijo: “EL PAN QUE YO DARÉ, ES MI CARNE PARA LA VIDA DEL MUNDO”.

¡Quién podría decir la angustia, o medir el amargo dolor que Jesús sintió ante Piloto! Allí el pueblo prefirió a un rudo criminal que al dulce salvador. “ELLOS VOLVIERON A GRITAR DICIENDO: ¡A ÉSE, NO; A BARRABÁS!”  “CRUCIFÍCALO”

 Porque no comprendieron su profundo amor, ni pudieron reconocer a Dios en forma de hombre. Así, hoy muchos son incapaces de reconocer la presencia de Jesús en la Sagrada Hostia.

Jesús tiene sed de nuestro amor y de nuestra fe en su presencia real. “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber”

 Sólo los que tienen fe como de niño pueden comprender el amor de su Divino Corazón. “Yo les aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él”

La Eucaristía no es una cosa, sino una persona, la Persona de Jesús nuestro Salvador. Tenemos que mirar más allá de la apariencia del pan para poder verlo con la luz de la fe y conocerlo en el espíritu del amor. Eso es lo que significan sus palabras: “Nosotros adoramos lo que conocemos”  por eso debemos “adorar en espíritu y verdad”

La Eucaristía es el amor personificado y “EL AMOR SÓLO CON AMOR SE PAGA” (San Juan de la Cruz). El mensaje del Sagrado Corazón es que la eucaristía es JESÚS MISMO, cuyo corazón Eucarístico está lleno de ardiente amor personal por cada uno de nosotros, y que ansía recibir nuestro amor a cambio del suyo.

Él no se avergüenza al decirnos: “Tengo una sed terrible de ser amado por ustedes en este Santísimo Sacramento” Santa Margarita María).

Nuestro amor es muy significativo para Él, tan significativo que lo desea vivamente. Por eso nos dice: “Donde esté nuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”

“Yo soy el pan vivo, bajado del cielo”

 “¿Ni una hora has podido velar?”

En la Sagrada Hostia Jesús viene a nosotros con infinita bondad y humildad para que no tengamos miedo de ir a Él. He aquí que tu Rey viene a ti”

Pero de nuevo su humildad es objeto de burla, y su bondadoso amor lo tomamos como un derecho adquirido in importar nuestra conducta. Su Sagrado Corazón es infinitamente sensible a la frialdad del mundo.

Él mismo lo expresa diciendo de su amor eucarístico y de su presencia; “Yo los atraía, con lazos humanos, con ataduras de amor y era para ellos como los que alzan a un niño contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer” , “pero ellos no conocieron que yo cuidaba de ellos”

En muchos sagrarios del mundo se le deja a Jesús solo y abandonado, y la gente prefiere buscar placeres vacíos a la dulzura de Nuestro Salvador, porque no conocen al amor tan profundo que los espera, el único amor que puede saciar la ansiedad del corazón humano. “Gusten y vean qué bueno es el Señor. ¡Felices los que en Él se refugian!”

Nuestra inquietud es en realidad la búsqueda de Dios: Las cosas finitas nos dejan insatisfechos porque nuestros corazones fueron creados para lo infinito. “Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente”

La Eucaristía nos llama a ser santos. “Sean santos, porque yo soy santo”

“Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación”.

La Eucaristía nos llama a ser generosos con Dios en nuestra vida diaria, porque es el Sacramento de la infinita generosidad de Dios para con el hombre. “El que no perdonó a su propio Hijo antes bien lo entregó por todos nosotros”

Unidos a María podemos ofrecerle a Jesús cualquier incomprensión que tengamos que sufrir en nuestra propia vida, para que todas las personas del mundo puedan llegar a conocer y comprender el inmenso amor de Jesús en el Santísimo Sacramento.

“Tu amor, oh Dios, evocamos en medio de tu templo”

 Lo que vemos en la Sagrada Hostia es su infinito amor hecho visible. “Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron”

G 7

Oración al Santísimo Sacramento

Señor Jesús, por las llagas físicas que sufriste atado a la columna, ayúdanos a vencer las inclinaciones de la carne, para que podamos vivir en tu Espíritu Y PREFERIR TU AMOR A CUALQUIER OTRO AMOR. Por medio de María te suplicamos que nos ayudes a ser puros de pensamiento y acción.

Por medio de María te pedimos también que podamos comprender tu profundo amor personal por cada uno de nosotros en la Sagrada Eucaristía, para que, como ella, podamos responderte con todo nuestro corazón. Límpianos de nuestros falsos ídolos para que tu amor y tu presencia en la Eucaristía den vida a nuestra alma y lleguen a ser el tesoro de nuestro corazón.

“Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme”

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada.Amen.

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TERCER MISTERIO DOLOROSO : La Coronación de espinas

“Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas

y el manto de púrpura. Les dijo Piloto: Aquí tienen al hombre” (Jn 19, 5).

LA LLAGA DE LA INGRATITUD

“Sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas,
sin un aspecto que pudiera agradarnos…
tan despreciado, desechado por los hombres…
que no lo tuvimos en cuenta”. (Is 53, 2-3).

Meditemos en la corona de espinas que rodea, no sólo la cabeza de Jesús, sino SU SAGRADO CORAZÓN; porque su corazón sufre ahora más que durante toda su pasión. Las espinas que hay alrededor de su Corazón simbolizan el dolor que sufre por la ingratitud del mundo hacia su amor eucarístico.

“He aquí este corazón que tanto ha amado a los hombres y que es tan mal correspondido” (Santa Margarita María).

“Aquí tienen al hombre”

He aquí las iglesias vacías y cerradas en las que Él permanece. En la Eucaristía, como delante de Pilato y en su pasión, Jesús, el Cordero inmolado, no es apreciado porque no tiene un aspecto majestuoso que atraiga nuestra mirada.

“NO TENÍA APARIENCIA NI PRESENCIA; LE VIMOS Y NO TENÍA ASPECTO QUE PUDIÉSEMOS ESTIMAR… como alguien ante quien se aparta el rostro”

Sin embargo, cuando miramos al Santísimo Sacramento, contemplamos con los ojos de la fe la belleza misma del paraíso, la realidad más maravillosa de nuestra vida, porque en la Sagrada Eucaristía está el amor personal de Jesús por ti, que es todo el amor del cielo y de las tierras juntas.

“¡Qué amables son tus moradas, Señor del universo!”

“Vale más un día en tus atrios que mil en mis mansiones”

 “Santo, Santo, Santo, es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria”.

La Eucaristía es la revelación del infinito amor que Dios tiene por nosotros. La Eucaristía es la humanidad de Cristo extendida para todos los siglos.

“Más el plan del Señor permanece para siempre, los proyectos de su corazón por todas las edades… para librar sus vidas de la muerte, y sustentarlos en el tiempo de indigencia’’

Jesús murió para hacernos suyos en la Eucaristía. Así como el pan se parte para compartirlo, también el Corazón de Jesús se partió en millones de pedazos por el dolor, para que Él nos hiciera a todos uno solo con Él, en su Corazón eucarístico. Gracias a su muerte tenemos vida divina que Él Dios da en la Sagrada Eucaristía.

Cada vez que lo visitamos, Jesús derrama sobre nosotros las gracias que ganó en el Calvario y hace crecer su vida divina en nuestro interior.

Esta vida divina que proviene de la Santísima Trinidad es la misma que fluye dentro de nuestras almas. Es Jesús verdaderamente a quien miramos en el Santísimo sacramento: “del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a Si mismo por mí”

Él es nuestro mejor y más fiel amigo y el divino Amado de nuestra alma. Por increíble que le parezca, te ama tanto como el Padre lo ama a Él. “Como el Padre me amó, yo también los he amado a ustedes;permanezcan en mi amor”.

 Aquí Él te está hablando a ti personalmente, y te ama como si fueras la única persona en el mundo.

Jesús desea infinitamente quedarse con nosotros y regalarnos con inmensa generosidad los más escogidos dones le su divino amor y gracia en este Santísimo Sacramento.

“Oh Dios, ¡qué precioso tu amor! Por eso los hijos de Adán, se refugian a la sombra de tus alas. Se sacian con abundancia de tu casa”

Nuestro Señor nos espera con tierno afecto, deseando que vengamos a HACER MÁS ÍNTIMA NUESTRA RELACIÓN PERSONAL CON ÉL y a expresarle nuestra gratitud por el don de la Sagrada Eucaristía.

Él es el “Corazón Vivo de cada iglesia” y la vida de la parroquia. Pero la mayor parte de la gente lo visita pocas veces o nunca; por eso nos pregunta;

“Pueblo mío, ¿qué te he hecho? ¿En qué te he ofendido?”

Sólo unos cuantos responden cuando Jesús llama a la adoración eucarística. La mayoría están satisfechos con ir a la iglesia el domingo solamente.

“¿No quedaron limpios los diez?”

Y Él hace de nuevo la dolorosa pregunta: “Los otros nueve, ¿dónde están?”

La indiferencia y la ingratitud hacia su amor en el Santísimo Sacramento llegan a su corazón en más alto grado que los leprosos que no volvieron para darle gracias, porque Él hace mucho más para embellecer y curar nuestra alma, cuando lo recibimos en la Comunión y cuando lo visitamos en el Santísimo Sacramento, que lo que hizo por los leprosos cuando los curó.

En muchas parroquias el centro de atención no es el Señor en la Eucaristía, sino las actividades sociales.

“Si el Señor no edifica la casa en vano trabajan los constructores” .

Las prioridades espirituales se reemplazan por las preocupaciones financieras.

“Mi Casa será Casa de oración. ¡Pero ustedes la han convertido en una cueva de bandidos!”

En la mayoría de los sagrarios se le deja solo y abandonado, como alguien a quien no se ama y a quien no se necesita, mientras el mundo se olvida del único que puede resolver sus problemas. SI nos ocupamos de lo que es importante para Él, Él se ocupará de lo que es importante para nosotros

“Que el Señor sea tu único deleite y Él colmará los deseos de tu corazón”

El Corazón Eucarístico de Jesús aprecia infinitamente el amor que le tienes en el Santísimo Sacramento.

“El Señor tiene predilección por su pueblo” ; por eso, cada hora santa que haces cambia las espinas de su corazón en hermosas flores de indecible consuelo.

Unidos a María, ofrezcámosle todos los sufrimientos que nos causa el no ser apreciados, para que toda la humanidad  a apreciar debidamente a Jesús en el Santísimo sacramento.

“¡Dichosos los que habitan en tu casa, y te alaban sin asar!

¡Dichosos los hombres que encuentran en ti su fuerza!” (Sal 84, 5-6).

G 7

Oración al Santísimo Sacramento

Oh Jesús, conscientes de tu gran amor por nosotros, te frecemos LA GRATITUD PERFECTA DE MARÍA EN REPARACIÓN POR LA INDIFERENCIA E INGRATITUD del mundo hacia tu amor en la Sagrada Eucaristía.

Te pedimos, por tu corona de espinas, que nos hagas humildes, imitando tu humildad n la Eucaristía. En cada “Avemaría” de este misterio te damos gracias, con el corazón de María, por todo lo que has hecho para salvarnos y por el don de ti mismo en el Santísimo sacramento

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada. Amen.

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CUARTO MISTERIO DOLOROSO : La Cruz a cuestas

“El que no cargo con su cruz y me sigue, no puede ser mi
discípulo” (Le 14, 27).

LA LLAGA DEL FRACASO

“¡Fue contado entre los culpables!” (Is 53, 12).

Jesús besó y abrazó su cruz por amor a nosotros, sabiendo  que por medio de ella iba a hacernos uno con Él en la eucaristía. Junto con María nos unimos a Jesús y le ofrecemos todos nuestros sufrimientos de cuerpo, alma, mente y corazón, puesto que somos “herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados”

Dios nunca nos da más de lo que podemos cargar o soportar, y así como Simón ayudó a Jesús a cargar la cruz, Jesús mismo nos ayuda a cargar la nuestra.

“El Señor está cerca de los que sufren, y salvo a los que están abatidos”

Todas las pruebas nos purifican y nos ayudan a unirnos más íntimamente a Jesús.

“Estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros”

Podemos ofrecerle a Jesús, por la salvación de las almas, todos nuestros sufrimientos, aún aquellos de los que hemos sido responsables.

Por el triunfo de la cruz todos los sufrimientos que se le ofrecen a Cristo tienen valor redentor perdurable, porque Él glorificó el sufrimiento humano en su santa cruz. Tres veces cayó en el camino al calvario para enseñarnos a no desalentarnos nunca, porque en el Santísimo Sacramento Él convierte en triunfos todos nuestros fracasos, cuando se los entregamos con humildad al amor redentor de su Sagrado Corazón.“

Únete al Señor y no te separes, para que al final de tus días seas enaltecido. Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y en los reveses de tu humillación sé paciente. Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios en el crisol de la humillación”

Como el fuego purifica todo lo que toca, así el FUEGO DEL DIVINO AMOR de Jesús en el Santísimo Sacramento transforma lo malo en bueno y saca bien aun de lo más malo, consumiendo nuestras faltas y defectos, como paja que se arroja a un horno ardiente, y las usa para hacernos humildes y acercarnos más a su divino Corazón.

“Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”

Nunca es demasiado tarde y Jesús nunca abandona a nadie.

“Es inquebrantable su amor por nosotros, porque es eterno su amor y su fidelidad permanece para siempre”

Nuestras mismas debilidades y flaquezas hacen que tu misericordioso Corazón Eucarístico nos ame más. “En el amor de Dios confió”

 “En ti estoy esperando todo el día, por tu bondad, Yahveh”

Nadie nos ama tanto como Jesús porque su amor misericordioso tiene compasión de nuestros pecados y nos una, no a pesar de ellos, sino por ellos, “…fue contado entre los culpables”

 Fue despreciado y mirado como un delincuente y un culpable, para que sepamosque Él conoce mejor que nadie cuán profundo es nuestro dolor cuando caemos en pecado y nos sentimos como un fracaso total.

Dios tiene preferencia por los humildes, y por eso, cada vez que nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados,  nos acercamos más a Él y nos pone más alto de lo que estábamos antes de caer. “Humillaos ante el Señor y él os ensalzará”

Cada caída es un escalón que nos acerca más al Sagrado corazón de Jesús.

Lo importante es nuestro esfuerzo: no cuantas veces caemos, sino cuántas veces nos levantamos después de haber caído y volvemos a esforzarnos. “Me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que habite en mí la fuerza de cristo”

La infinita paciencia de Dios con nosotros tiene por fin nuestra santificación.

“Mi gracia te basta, porque mi poder triunfa en la debilidad”

Le ofrecemos a Jesús todas nuestras faltas y flaquezas para que su divino amor en el Santísimo Sacramento triunfe en todos los corazones.

Él es el que con sus llagas nos sana y nos llama, diciéndonos:

“Vengan ustedes dos, a un lugar desierto, para descansar un poco” (Me 6, 31).

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).

“La llevaré al desierto y hablaré a su corazón”

“Yo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en amor y en misericordia”

Pidámosle a Jesús que por sus santas llagas nos cure de todo desaliento y que su paz reine en nuestros corazones, porque Él mismo nos dice: “No se inquiete vuestro corazón. ¿Creéis en Dios?, crean también en mí”

“En el mundo tendrán tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo”

“Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo”

Recordemos que todas las cosas son pasajeras, pero la gloria de Dios es eterna. “¡Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría!”

“El Dios de toda gracia, el que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo, después de breves sufrimientos, los restablecerá y confirmará”

Recuerda también que cada lágrima que derrames ahora se convertirá en un río de alegría.

“Has cambiado mi lamento en júbilo, me has quitado el sayal y me has vestido de fiesta”

G 7

 

Oración al Santísimo Sacramento

Jesús, Tú besaste y abrazaste tu cruz por amor a nosotros. Durante este misterio te pedimos que nos ayudes a abrazar y besar la nuestra por amor a ti.

Danos la gracia necesaria para cumplir nuestros deberes diarios. Renovamos de todo corazón nuestros votos bautismales, y te pedimos que prepares nuestros corazones para que podamos hacer una digna confesión en la que laves nuestros pecados en tu sangre preciosa. Concédenos que usemos la fuerza de este Santísimo Sacramento para TOMAR CON VALOR NUESTRA CRUZ DE CADA DÍA Y SEGUIRTE como discípulos tuyos.

Somos débiles, pero Tú eres fuerte. Por las tres veces que te caíste y te levantaste, te rogamos que por medio del Corazón maternal de María, derrames abundancia de fuerza y consuelo, desde tu Corazón Eucarístico, sobre todos los que están desalentados y tristes. Te pedimos especialmente por los que han perdido la esperanza y ESTÉN MÁS NECESITADOS DE TU AMPARO.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada. Amen.

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QUINTO MISTERIO DOLOROSO: Jesús muere en lo Cruz

“Y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré
a todos hacia mí” (Jn 12, 32).

LA LLAGA DEL ABANDONO

“Fue arrancado de la tierra de los vivos” (Is 53, 8).

En la cruz Jesús experimentó el abandono total. “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” . Ni la tierra ni el cielo lo acogieron.

“A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado a favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por Él”

 Este fue el precio que voluntariamente pagó para reconciliarnos con el Padre, a fin de que, como “hijos adoptivos” pudiésemos clamar “¡Abbá, Padre!” ; PADRE, PAPÁ, PAPITO.

Después de los acontecimientos del Jueves Santo en la noche, tenían que venir los del Viernes Santo, porque el sacrificio de Cristo en la cruz fue el precio que amorosamente pagó para darnos el regalo total de sí mismo en la Sagrada Eucaristía, haciéndose nuestro Divino Compañero en el Santísimo Sacramento.

Jesús invita a toda la humanidad a entrar espiritualmente en su Divino Corazón y a encontrar alivio y descanso en su amor eucarístico.

“Sacaréis agua con gozo de las fuentes de salvación”

 Jesús abrió sus brazos en la cruz como señal perpetua de bienvenida, porque nos recibe con divino entusiasmo en este Sacramento de amor, para abrazarnos con su gracia poderosa y su misericordia transformante.

Cuando el soldado abrió su costado salió sangre y agua, símbolo de la corriente interminable de gracias y de la fuente de bondad que brota continuamente de su Corazón Eucarístico.

“Le das de beber del torrente de tus delicias; en ti está la fuente de la vida”

Todos estamos invitados a venir y beber de la fuente de salvación. Por medio de su muerte en la cruz recibimos vida divina y eterna en Él en la Sagrada Eucaristía. Derramó hasta la última gota de su sangre para poder llenarnos de su amor divino cada vez que lo recibimos en la Santa Comunión y cuando lo acompañamos en el Santísimo Sacramento.

Dios lo ve todo en el hoy eterno: el pasado, el presente y el futuro.

Desde la cruz Jesús vio cada una de las horas santas que hacemos, de modo que por medio de nuestra adoración eucarística estamos presentes al pie de la cruz con su Santísima Madre María, con su amiga Magdalena y con su amado apóstol Juan.

En la cruz Jesús fue hecho el pecado personificado para que JAMÁS TENGAMOS MIEDO de venir a Él, que nunca nos va a rechazar. Él ha sufrido todo lo que sufrimos y ESTÁ MÁS CERCA DE LOS QUE SE SIENTEN MÁS PECADORES Y ALEJADOS porque son los que se parecen más a Él cuando está solo y abandonado en la cruz.

“¡Animo, levántate! Jesús te llama”

Junto con María le ofrecemos a Jesús toda la soledad que hay en nuestra vida personal, para que todos los que están separados de Él puedan regresar al amor de su Corazón Eucarístico.

“El Señor en su santa morada, es Padre de los huérfanos y defensor de las viudas: él instala en un hogar a los solitarios y abre a los cautivos la puerta de la felicidad”

Le pedimos a Jesús, por la llaga del abandono que sufrió, que cuando nos unamos a Él en la Sagrada^ Eucaristía nos cure de toda soledad y de todo vacío. JESÚS NOS LLAMA A UNIRNOS A ÉL MÁS ÍNTIMAMENTE CADA VEZ QUE NOS SENTIMOS SOLOS Y ABANDONADOS.

Cuando estamos unidos a Jesús en el Santísimo Sacramento amamos al Padre con el amor perfecto del Corazón de Jesús. En el Santísimo Sacramento Él continúa cumpliendo las cuatro finalidades de la misa. *Ya que vive eternamente para interceder por nosotros”  delante del Padre ofreciéndole acción de gracias, petición y reparación.La Eucaristía es una inmolación de amor en el que Jesús “intercede por nosotros” constantemente con las siete palabras que oró en la cruz.

“Padre, perdónales” , pide por los que están más necesitados de la misericordia divina.

“¿Por qué me has abandonado?”, suplica por las víctimas del abandono.

“Ahí tienes a tu madre”, al mundo consagrado a María.

“Tengo sed” , de ser amado en el Santísimo Sacramento.

“Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” , a los que le visitan en todos los sagrarios del mundo, porque la Eucaristía es promesa de la gloria y anticipo del cielo.

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Jesús pone a cada uno de nosotros dentro de su Sagrado Corazón, y nos encomienda a su Padre Celestial, para que vea y ame en nosotros lo que ve y ama en su Hijo Unigénito.

Todo está cumplido” , porque después del regalo total de sí mismo en la Sagrada Eucaristía, ya no hay nada más que pueda darnos, puesto que la Eucaristía es todo lo que Él es y todo lo que tiene.

EN LA CRUZ ENTREGÓ SU CUERPO POR AMOR A NOSOTROS, PARA PODER DÁRNOSLO EN LA SAGRADA EUCARISTÍA, A FIN DE QUE SEAMOS UNO CON ÉL PARA SIEMPRE.

María, al pie de la cruz, participó en la primera misa uniéndose al sacrificio de Jesús de ofrecer al Padre todos sus sufrimientos y todo su ser por la salvación del mundo.

Ahora nuestra Madre nos enseña a hacer lo mismo: ofrecernos al Padre, junto con la Víctima Inmaculada, por la salvación del mundo. Cada misa es la prolongación en el tiempo y en el espacio del sacrificio perfecto de Cristo en la cruz, y tiene los mismos méritos y el mismo valor infinito. Sería más fácil que pudiésemos vivir sin el sol que sin la misa. La misa es el amanecer espiritual que nos trae al radiante Hijo de Dios, luz de cada nuevo día y de donde el amor y las gracias de Dios se derraman para el mundo entero.

G 7

Oración al Santísimo Sacramento

Oh Jesús, con cada ‘‘Avemaría” de este misterio TE OFRECEMOS TODO EL CONSUELO QUE TE DIO TU SANTA MADRE cuando permaneció al pie de la cruz y estabas solo abandonado. De nuevo estás ahora abandonado y solo en muchos sagrarios del mundo. ¡Oh, Jesús!, mira las lágrimas de la que más te amó en la tierra, y ahora te ama más que nadie en el Santísimo Sacramento.

Por las lágrimas de tu Madre Santísima, unidas al infinito valor de cada misa que se celebre hasta el fin del tiempo, te suplicamos QUE ATRAIGA TODA LA HUMANIDAD A TU CORAZÓN EUCARÌSTICO, porque jTu mismo dijiste: “Y CUANDO YO SEA LEVANTADO EN ALTO SOBRE LA TIERRA, ATRAERÉ A TODOS HACIA MÍ”

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA.-

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. Amén

Inunda a toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Hostia pura,Hostia santa, Hostia inmaculada sea por siempre bendita y alabada. Amen.

SALVE

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Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh Clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

OREMOS.-

Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo;

concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén

ORACIONES DESPUÉS DEL ROSARIO.

Al terminar este Santo Rosario a nuestra Madre María, Rezamos por las intenciones del Santo Padre y en reparación a las Ofensas al Sagrado Corazón de Jesús y para Ganar las Santas Indulgencias Plenarias.

PADRENUESTRO.-

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

3 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

Ave maría purísima 

Sin pecado concebida. Amén

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

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LAS QUINCE PROMESAS DELA VIRGEN MARÍA, A QUIENES RECEN EL ROSARIO

1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios dela Iglesia.

8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tengan en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.

14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria. Amén

Cierre… Oración Final.-

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ORACIÓN A  LA  SAGRADA  FAMILIA.-

Jesús, María y José: ustedes formaron la Sagrada Familia, según disposición del Altísimo.
María, Tú dijiste sí a la petición de Dios manifestada por el Arcángel Gabriel.
Jesús, Tú dijiste sí al Padre y naciste de María como hombre, aceptando ser uno de nosotros en todo menos en el pecado.
José, elegido por Dios para ser el padre en la tierra de su Hijo, Dios hecho Hombre.
Juntos formaron para las familias de todos los tiempos, la familia ejemplo vivo de lo que debe ser la unión familiar.
Hoy nos acercamos en nuestra oración pidiendo la intercesión de esta Familia Sagrada a fin de alcanzar para las familias de hoy la protección divina.
Que se mantengan unidas.
Que vivan en la fe y el amor.
Que sea vínculo de ese amor, la oración fiel y piadosa.
Que el mundo no las envuelva en sus tentaciones. De ellas, defiéndalas, lo pedimos humildemente. Amén

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Damos por finalizado el Santo Rosario, Amando a Jesús con el Corazón de Maria.

Gracias Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Rosario Viviente Universal santa Filomena y sus casas Misioneras en todo el mundo.

A todos los que día a día nos acompañan Voluntariamente en este Maravilloso apostolado. También a Todos los que quisieran estar acá y por sus motivos no están, por los que están enfermos, por todos los administradores y Creadores de los grupos adheridos, por los oyentes y por todos aquellos que nos acompañan en silencio y de Espíritu.

Bendiciones Hermanos,

¡EXCELENTE ROSARIO!¡¡¡

Que la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros y nuestras familias y nos acompañe siempre. Amén.

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