SANTO ROSARIO POR LOS ENFERMOS

enero-25

ORACIONES PARA ANTES DEL ROSARIO

Buenas Noches Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Grupos adheridos, Rosario Viviente Universal Santa Filomena y casas Misioneras

Queridos hermanos, que la paz del señor sea con todos nosotros.

Amén

Damos inicio al Santo Rosario.

Nos hacemos la señal de la cruz y nos ponemos en la presencia del señor, Rezamos el Pésame y el Credo.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén 

VEN ESPIRITU SANTO 

Ven Espíritu Santo ven, ven por medio de la dulce y poderosa intercesión del corazón inmaculado de María tu amadísima esposa.

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Señor Jesús, Salud de nuestras almas, ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de los que tienen penas en su corazón y de los que sufren en su alma en el mundo entero. Ten compasión de ellos, Señor, bendícelos a todos y haz que muchos, si es tu voluntad, recobren la salud, que su fe crezca y se mantengan abiertos a las maravillas de tu amor. Hoy te pedimos que nuestros hermanos enfermos sean testigos de tu presencia y de tu entrega en la cruz por la salvación del mundo.

Señor Jesús, Salud de nuestras almas, Tú nos has revelado que ya has tomado sobre Ti todas nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido curados. Hoy, Señor, te presentamos con fe a todos los enfermos que se han encomendado a nuestras oraciones, te pedimos, si es tu santa voluntad, que los alivies en su enfermedad y que les concedas la salud. Hoy oramos también por todos aquellos a quienes les pides que en la enfermedad compartan tu Cruz; haz que crezcan en la fe, en la esperanza y que te ofrezcan su enfermedad para gloria de tu Nombre, para que tu Reino siga extendiéndose más y más a través de la aceptación de su dolor.

“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré, dice el Señor” (cf. Mt 11,28).

“Las penas de la enfermedad, los dolores, la congoja moral, las molestias, deben llevarnos continuamente al pie de la cruz del Salvador; y ahí, con él, en unidad de sentimientos, en una fusión de corazones, con el alma henchida de agradecimiento, de amor, de contrición, ofrecer al Padre celestial, en unión de los martirios del Hijo, todo lo que se padece, pero con la mayor intensidad de amor”

 “Queridos enfermos, la Iglesia reconoce en ustedes una presencia especial de Cristo que sufre. Dentro de nuestro sufrimiento está el de Jesús, que lleva a nuestro lado el peso y revela su sentido. Cuando el Hijo de Dios fue crucificado, destruyó la soledad del sufrimiento e iluminó su oscuridad. De este modo, estamos frente al misterio del amor de Dios por nosotros, que nos infunde esperanza y valor: esperanza, porque en el plan de amor de Dios también la noche del dolor se abre a la luz pascual; y valor para hacer frente a toda adversidad en su compañía, unidos a él”.

“El Hijo de Dios no ha eliminado de la experiencia humana la enfermedad y el sufrimiento sino que, tomándolos sobre sí, los ha transformado y delimitado. Delimitado, porque ya no tienen la última palabra que, por el contrario, es la vida nueva en plenitud; transformado, porque en unión con Él, de experiencias negativas, pueden llegar a ser positivas. Jesús es el camino, y con su Espíritu podemos seguirle”.

“Para crecer en la ternura, en la caridad respetuosa y delicada, nosotros tenemos un modelo cristiano a quien dirigir con seguridad nuestra mirada. Es la Madre de Jesús y Madre nuestra, atenta a la voz de Dios y a las necesidades y dificultades de sus hijos. María, animada por la divina misericordia, que en ella se hace carne, se olvida de sí misma. Ella es la Madre de todos los enfermos y de todos los que sufren. Es la Madre del crucificado resucitado: permanece al lado de nuestras cruces y nos acompaña en el camino hacia la resurrección y la vida plena”.

“La Cruz es «la certeza del amor fiel de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos… La Cruz de Cristo invita también a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda»”.

Oremos unidos a María Santísima
Madre Santísima en tus manos amorosas, queremos depositar a todos los enfermos del mundo, a los que forman parte del ministerio de Pastoral de la Salud, dales amor para tratarlos; fuerza para sostenerlos; esperanza ante la adversidad y confianza para su aún en medio del sufrimiento de los enfermos, crean en su corazón que el Espíritu, está transformando su interior para plasmar el rostro de Cristo en cada uno de ellos y así el Padre, los tome y los envuelva en su amor Misericordioso para llevarlos a casa. Amén.

Para ti hermano que sufres, rezar el Rosario es una manera excelente para vencer tu soledad, aprovechar tu tiempo y pedir a Jesús y a la Santísima Virgen, fuerzas y valor para llevar tus sufrimientos.

Pero sobretodo, meditando la vida de Jesús y de María, es como puedes comprender el valor del dolor para la redención humana.
Señor Jesús, queremos velar contigo, queremos estar junto a Tí. Quizá no se nos ocurran muchas cosas, pero queremos estar, queremos sentir tu amor, como cuando nos acercamos a una hoguera, queremos amarte, queremos aprender a amar. Lo importante es estar abiertos a tu presencia. Y agradecer, alabar, suplicar. Y callar, escuchar, no decir nada, simplemente estar.
Acógenos como discípulos que quieren escuchar tus palabras, aprender de ti, seguirte siempre. Acógenos como amigos. Y haz de nosotros también tus testigos, testigos del amor.
Señor Jesús, toca esta noche nuestro corazón, danos tu gracia, sálvanos, llénanos de la vida que sólo tú puedes dar.

Hagamos presente en nuestra oración la agonía del mundo, para que unida a la de Cristo, sea redimida.

INTENCIONES

1. Por los agonizantes, que no se sientan solos.
2. Por los enfermos crónicos, que no pierdan la paciencia.
3. Por los que están desesperanzados o deprimidos, que encuentren razones Para la esperanza
4. Por los que sienten solos, que encuentren la cercanía que necesitan.
5. Por los que están encarcelados, que se les mire y trate con respeto.
6. Por los desempleados, que encuentren trabajo.
7. Por los drogadictos, que puedan recuperarse.
8. Por los inmigrantes, que sean acogidos.
9. Por los que sufren el hambre y todo tipo de exclusión, que puedan sentarse a la mesa de la creación.
10. Por los enfermos terminales

ORACIÓN
Señor, Tú eres el buen pastor y Tú has dicho: «vengan a mí todos los que están cansados y cargados y Yo los aliviaré».

Venimos a tu presencia junto con aquellos que ahora atraviesan momentos de dificultad, que padecen alguna enfermedad, que se sienten incomprendidos, olvidados; que están alejados de ti, que necesitan de tu paz y de tu alivio celestial, te suplicamos Señor Dios Padre, bendícelos a todos. Pon tu mano Señor Jesús, de buen pastor sobre cada uno de ellos y por los méritos de tu pasión y tu cruz sánalos y alívialos física y espiritualmente, en la santa Voluntad del Padre y en tu Santo nombre. Dales el consuelo que cada uno busca en ti.
Y a los enfermos que Tú no vas a sanar hoy porque en tu plan providencial, tú tienes algo distinto para ellos, te pedimos que les des fortaleza a ellos y a su familia para que nunca desesperen y que sepan ofrecer sus sufrimientos uniéndolos a tus sufrimientos en la Cruz, para darle un valor de redención. Te lo pedimos en Tu Santo Nombre Señor Jesús, orando con el Espíritu Santo y con la intercesión de la Santísima Virgen.
Gracias Señor porque has escuchado nuestras oraciones. Amén

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SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

3 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

bautismo-jesus

1. En el primer misterio luminoso, contemplamos el bautismo de Jesús en el rió Jordán.
A través de este misterio vamos a renovar el sacramento del bautismo.
Por el poder de Tu bautismo y el nuestro, Danos Señor, una nueva efusión del Espíritu Santo, y libéranos de toda influencia que el maligno haya tenido o tenga sobre nuestras vidas. Libéranos de las tentaciones de desaliento, búsqueda de poder, celos o rivalidad.
Dales a todos los laicos que te sirven en la iglesia, el deseo de renovarse cada día, para que, guiados por Ti, sean constructores de la civilización del amor.
Te aseguro que el que no nace del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne, lo que nace del espíritu, es espíritu. [jn3,5-6]

Reflexión:
Hermano(a), hoy tu puedes ser un ángel para el enfermo o anciano, que no tiene a nadie, para acompañarlo y animarlo en su soledad, y ayudarle a levantarse del desánimo o vacío, en que se encuentra.
Cuando las lágrimas son iluminadas por el sol de la fe, se forma en el alma, un hermoso arco iris de la paz.
A través de este misterio vamos a renovar el Sacramento del Bautismo.
Por el poder del Bautismo danos Señor una nueva Efusión del Espíritu Santo y libéranos de toda enfermedad del cuerpo y del espíritu.
María, Tu siempre intercediste por Jesús en sus momentos de agonía con tu oración.
Te pido que también intercedas siempre por nosotros en todo momento, para que seamos capaces de cumplir la misión para la cual fuimos creado por Dios. Madre intercede por nosotros, para que nuestra alma sea sanada de todo apego al mundo y al Pecado. Madre intercede por todos los enfermos y asístelos con tu protección y oración en los momentos difíciles de la vida.
Por tanto, es la fe la que les mueve a comprometerse plenamente para curar a los enfermos, como lo ha hecho siempre a lo largo de la historia. Es la esperanza la que les hace capaz de perseverar en esta misión, no obstante los innumerables obstáculos que encuentra.
Oremos para que la fe y la esperanza estén siempre presentes en los que asisten a los enfermos.

Por este misterio pedimos a Maria Santísima interceda ante Jesús por la salud de los enfermos que te encomendamos; conocidos y desconocidos. Que no les falte a ninguno los cuidados y comprensión que necesitan para tener esperanza y reponerse de los males que les afectan.  Pedimos por los enfermos de Cáncer  por los que te rogamos les des esperanza en su curación, Señor. ¡Te lo pedimos, Señor!!

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen

las-bodas-de-cana

En el segundo misterio, contemplamos a Jesús que en Caná de Galilea transforma, ante el pedido de María, el agua en vino.
Te pedimos Jesús, a través de este misterio, que así como transformaste el agua en vino, transformes también en nuestros hogares, comunidades, iglesia y país, aquellos vínculos afectivos que están rotos, enfermos o heridos. muéstranos las heridas de nuestros corazones que ya están maduras para ser sanadas; danos la fuerza para perdonar las ofensas recibidas, de manera que así traigas sanación y, aquello que en nosotros había perdido su sabor y fuerza, sea transformado como el agua en vino de excelente calidad.
“María dijo a los que estaban sirviendo :hagan todo lo que él les diga” [jn 2,5]

Reflexión:
Hermano(a), hoy como ayer, también nosotros manipulados por las apariencias dejamos al anciano o al enfermo, sólo esto nos hace reflexionar que debemos acompañar al enfermo, sin hacer juicios o condenar el origen o causa de la enfermedad, hoy como Iglesia, es el momento para practicar la caridad y la solidaridad.
Si amas Jesús, ¡qué fácil es sufrir por él!, porque, donde reina el amor, no hay dolor, y si lo hay, se le ama (Sn. Agustín).
María, te pedimos que intercedas ante Jesús para que así como transformó el Agua en Vino, transforme también nuestras vidas, nuestros pensamientos, palabras y obras. Transforme nuestros hogares, comunidades, Iglesia y país y aquellos vínculos afectivos que están rotos, enfermos o heridos y Nos muestre las heridas de nuestros corazones para ser sanadas, cure las heridas que nosotros mismos nos hemos causado por Falta de Perdón y de Comprensión, purifique nuestra alma, de manera que podamos sentir que NO tenemos ningún Resentimiento contra ninguna persona ni en contra de nosotros mismos y nos dé la fuerza para perdonar las ofensas recibidas de manera que así nos llegue la Sanación y aquello que en nosotros había perdido su sabor y su fuerza (nuestra Fe, Esperanza y Caridad) sea Transformado como el Agua en Vino de excelente calidad.
En fin, es la caridad la que le sugiere acercarse debidamente a las diferentes situaciones y les permite percibir las peculiaridades de cada enfermo y ofrecer una respuesta en forma adecuada.
Pidamos que sea la caridad la que nos guíe, para dar el mejor servicio a los enfermos.

Por este misterio pedimos a Maria Santísima interceda ante Jesús  por los que padecen enfermedades mentales. Que la Sanidad les preste la atención necesaria y se vean aliviados en sus padecimientos. También te rogamos por sus cuidadores y familiares que conviven con ellos. Dales la paciencia, fuerza que necesitan y salud para que puedan atenderles, en una enfermedad que desgasta mucho al cuidador.. ¡Te lo pedimos, Señor!!

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen

3-luminoso

En el tercer misterio, contemplamos a Jesús, que anuncia la venida del Reino, invitando a la conversión.
Por el poder de este misterio, te pedimos señor, nos concedas a todos los cristianos, el don de discernimiento, para darnos cuenta de cuales son las tentaciones que con mayor frecuencia nos roban tu alegría, y nos privan de experimentar en nosotros tu divina presencia, quita de nuestro caminar diario, todo aquello que no nos deja proclamar con el poder de tu espíritu, la venida de tu Reino, haciendo así que nuestra tarea evangelizadora se vea diluida. en este misterio, también te entregamos la convivencia en nuestros hogares y la economía familiar, para que tu las ordenes, de modo que podamos llevar tu palabra y tu amor como constructores de unidad.
“Desde entonces Jesús comenzó a proclamar: “vuelvan a Dios, porque el Reino de los Cielos esta cerca” [mt 4, 17]

Reflexión:
Hermano(a), tú no seas espectador del enfermo o anciano que en ocasiones se avergüenzan de la enfermedad o discapacidad que tienen y se sienten excluidos, sin nadie que los atienda, sé valiente y recuerda que Jesús dijo: ”En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí”. Mt. 25,40
Madre Dolorosa, cuanto dolor en tu Corazón…!, sufriendo junto con Jesús el peso enorme de nuestro Pecado, para que venga a nosotros el Reino de los Cielos. Por tu intercesión pedimos a Jesús que quite de nuestro caminar diario todo aquello que No nos deja proclamar con el Poder del Espíritu Santo la Venida del Reino. Por eso llenos de confianza por la intercesión de María te pido Señor Jesús amado, por los méritos de Tu Corona de Espinas, que me Sanes de las enfermedades que me afligen en el alma y en el cuerpo. Envuélveme en Tu Amor sanador,
Dame la Luz que necesito y la Voluntad Tuya para entregarme totalmente a Ti, para hacerte Mi Señor y Mi Dueño, Mi Amor Verdadero.
Que No quede ningún área dentro de mí que no la ofrezca a Ti. Entra profundamente en mi ser, para que con la Pureza de Tu Amor y de Tu Santo Espíritu, llegues a donde nadie pudo llegar. Sólo Tú con tu Fuego Divino puedes purificar hasta lo más profundo de mi alma. Te entrego Jesús todas las cosas, los pensamientos, las actividades, las posesiones, las cosas que me atan a lo pasajero, a lo mundano, para que sea purificado totalmente y sea libre para Ti, para vivir de Tu Amor y así se haga en mí Tu Voluntad para que Venga Tu Reino.
Con esta actitud de profunda coparticipación, la Iglesia sale al encuentro de los heridos por la vida, para ofrecerles el amor de Cristo mediante las numerosas formas de ayuda que la caridad”  le sugiere para socorrerlos. A cada uno ella repite: ¡Animo, Dios no te ha olvidado! Cristo sufre contigo. Y tú, ofreciendo los sufrimientos, puedes colaborar con Él para redimir el mundo.
Pidamos para que ese ánimo, se encuentre no solo en el enfermo sino también en los que queremos servirlos.

Por este misterio pedimos a Maria Santísima interceda ante Jesús por Nuestros hermanos enfermos en los hospitales en terapia intensiva conectados a aparatos,para que, experimentando el misterio de la cruz,sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen Maria 

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA

Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen

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En el cuarto misterio, contemplamos la transfiguración de Jesús.
Te pedimos Señor, que así como llamabas con frecuencia a tus discípulos, a ir a un lugar apartado para orar al padre, también suscites en cada uno de nosotros el anhelo de crear cada día momentos de desierto para contemplar tu rostro, quita de nuestras vidas toda atadura de indiferencia, pereza o tibieza espiritual, que provenga de nuestra herencia familiar, o que nosotros mismos hayamos provocado por pecar, al no valorar y olvidar las bendiciones y las gracias que nos has dado en el transcurso de nuestras vidas. Libera nuestros pies y nuestros corazones de las trabas que pone el maligno, con el propósito de que no participemos con frecuencia en la santa misa y en los grupos de Oración. Enséñanos con Tu Santo Espíritu a orar con poder, por las necesidades de la iglesia y del mundo entero.
“De la nube salio una voz, que dijo: este es mi hijo amado, a quien he elegido, escúchenlo”[ mt 17,5]

Reflexión:
Hermano(a): Necesitas ser como Simón de Cirene con los enfermos o ancianos, ayudarles a cargar con esa cruz que cada uno tenemos y que no podemos ni debemos renunciar a ella, pues es nuestro medio de salvación pero con la ayuda de otra persona, podemos hacer que sea más ligera.
“Plantad en vuestra alma a Jesús crucificado y todas las cruces de este mundo os parecerán rosas”. San Francisco de Sales
María, así como con frecuencia los discípulos de Jesús iban a un lugar apartado para orar al Padre también hoy nosotros junto a Ti queremos estar a los Pies de la Cruz y decirle: Señor Jesús, vengo humildemente a los Pies de Tu Cruz, ante tu Cuerpo crucificado, allí donde Tu recibiste todas las consecuencias del Pecado (enfermedades, debilidades y muerte). Señor Jesús, por Tu Santo Nombre, humildemente imploro Tu Misericordia y te pido por los Méritos de Tu Pasión, Agonía y Muerte, y por los méritos de las Penas del Inmaculado Corazón de María, que me Sanes (pidamos por aquella enfermedad, dolor o pecado que necesitemos ser sanados).
También te pido que Sanes a (recordemos el nombre de la persona por quien queremos interceder). Señor, No tengas en cuenta nuestro Pecado sino la Fe de Tu Iglesia. Y por Tu
Santo Nombre te pido que pases con Tus Santas manos sanando mis dolencias, ungiéndome con Tu Espíritu.
Tu conoces nuestros problema, Tómalo Señor Jesús. Resuelve esa situación según Tu divina Voluntad.
Señor Jesús, Tu eres el Dios que nos sana, hoy me despojo de mi enfermedad y te la entrego a Ti, para que dispongas de acuerdo a Tu Misericordia. Que No sea Mi Voluntad sino la Tuya, para la Gloria de Tu Santo Nombre.
Sáname Señor Jesus por el Poder de Tu Nombre.
Sáname Señor por el Poder de Tus Llagas.
Sáname Señor por los méritos de Tu Preciosa Sangre derramada por nuestros pecados, Sáname Señor a mi y a aquellas personas que ahora te presento….
Por el Poder de Tu Santo Nombre y por intercesión de María Santísima, te pido Señor que cortes cadenas y ataduras en mi vida y en la vida de mis seres queridos (nombrarlos).
Por el Poder de Tu Santo Nombre, ante quien toda rodilla se dobla en el cielo,
en la tierra y en los abismos y por los méritos de tu Pasión, Muerte y Resurrección,
te pido Señor que rompas Maldiciones, maleficios, pactos, consagraciones, ofrendas e invocaciones a espíritus inmundos que hayan invocado mis antepasados y mis familiares o que yo mismo haya realizado a lo largo de mi vida.
Liberanos Señor de toda presencia maligna en nuestras vidas.
Señor, Yo no Soy digno de que entres en mi Casa, Pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
Pongo Toda mi confianza en Ti, porque Tu tienes Todo el Poder para Sanarme. Porque eres nuestro Dios Misericordioso con Caridad inigualable, porque me amas y hoy estás trayendo la Salvación a Mi Vida y a Mi Casa.
Te doy gracias Virgen María, Madre Santa por tu intercesión.
En Cristo está la esperanza de la verdad y de la plena salud, la salvación que Él trae es la verdadera respuesta a los interrogantes últimos del hombre. Ya no hay contradicción entre salud terrena y salud eterna, pues el Señor ha muerto por la salud integral del hombre y de todos los hombres (cf. 1P 1, 2-5). La salvación constituye el contenido final de la Nueva Alianza.
Oremos para que Cristo sea el centro de todo nuestro trabajo y asistencia a los enfermos y en ellos veamos como el Padre, el rostro de Cristo.

Por este misterio pedimos a Maria Santísima interceda ante Jesús Por todos los religiosos y religiosas consagrados al servicio de los enfermos y pobres: para que, como María en su visita a Isabel, sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos que nos necesiten.

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen

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En el quinto misterio, contemplamos la institución de la sagrada eucaristía.
Por el poder de tu cuerpo y de tu sangre, te pedimos Jesús, en este misterio, que sigas liberando, protegiendo y bendiciendo, a todas las comunidades cristianas en nuestro país y en el mundo entero. a ti, que eres alfa y omega, principio y fin, te rogamos que hagas fluir la gracia presente en cada misa celebrada desde la institución de la eucaristía en la ultima cena, hasta el día de hoy, así también como el poder de tu gracia en cada misa, que en este momento se este celebrando en cualquier rincón del mundo, despierta, sana y fortalece el corazón de aquellos jóvenes a quienes estas llamando al servicio de tu altar y de tu pueblo, fortalécelos en las luchas, que sostiene y que sostendrán. dales, por nuestra oración, la fuerza para que te digan: aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad.
“Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. luego ven y sígueme.[mt 19,21].
“Jesús les dijo; yo soy el pan que da vida. el que viene a mi, nunca tendrá hambre y el que cree en mi, nunca tendrá sed” [jn6, 35]

Reflexión:
Hermano(a): No tenemos que esperar a que se muera nuestro enfermo o familiar, para acompañarle o resaltar sus cualidades, sino que en vida es nuestra oportunidad que no se sienta solo y encuentre en nuestra compañía un sentido cristiano al sufrimiento, con la esperanza de que el mañana será mejor.
¡Qué triste es el lamento de Jesús:”Esperé que alguien se compadeciese de mí, y no hubo nadie; alguien que me consolase y no hallé”! (Sal. 68, 21)
En este Rosario todos los que estamos aquí en catedral junto a María, te rogamos a Ti Jesús que eres el Divino médico del alma y del cuerpo, y que por medio de la oración y la Eucaristía te acercas a nosotros, para sanarnos de todas nuestras enfermedades, te rogamos que esta tarde escuches nuestras plegarias.
Amado Jesús, creo que estás vivo y resucitado. Creo que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar y en cada uno de los que en Ti creemos. Te alabo y te adoro.
Te doy gracias Señor, por venir hasta mi como Pan Vivo bajado del Cielo. Tu eres la plenitud de la Vida, Tu eres la Resurrección y la Vida. Tu eres la Salud de los enfermos. Hoy quiero presentarte mis dolores y todas mis enfermedades porque Tu eres el mismo, Ayer, Hoy y Siempre. Y eres Tu mismo quien me alcanza hasta donde estoy.
Tu eres el Eterno Presente, me conoces como nadie y conoces todas mis necesidades.
Ahora, Señor te pido que tengas compasión de mi. Visítame a través de Tu Palabra, para que todos reconozcan que Tu estás Vivo Hoy en Tu Iglesia !
Renueva mi Fe y Confianza en Ti, te lo suplico Jesús.
Ten compasión de mis sufrimientos físicos, de mis heridas emocionales y de cualquier enfermedad de mi alma. Ten compasión de mi Señor. Bendíceme y haz que vuelva a encontrar la salud. Que mi Fe crezca y me abra a las maravillas de Tu Amor, para que también sea testigo de Tu Poder y de Tu Compasión. Te lo pido Jesús, por el Poder de Tus Santas Llagas, Por Tu Santa Cruz y por Tu Preciosa Sangre. Sáname Señor.
Sana mi cuerpo, sana mi corazón, sana mi alma.
Dame vida y vida en abundancia !. Te lo pido por intercesión de María Santísima, Tu Madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente de pie junto a Tu Cruz. A ella que fue la primera en contemplar Tus Santas Llagas, nos la diste por Madre.
Tu nos has revelado que Ya has tomado sobre Ti, todas nuestras dolencias, nuestros pecados, nuestras enfermedades y por Tus Santas Llagas, hemos sido sanados.
Hoy, Señor, te presento en Fe todas mis enfermedades y te pido que me sanes completamente y en fe te doy gracias por todo lo que hiciste, lo que estás haciendo y lo que vas a hacer.
María, concebida sin mancha de pecado, su disponibilidad es total, tanto ante la voluntad divina, como ante el servicio de los hombres, y plena es, por tanto, su armonía profunda de la que brota la alegría. Por eso nos dirigimos a ella implorándola como “Causa de nuestra alegría” La alegría que la Virgen nos da es una alegría que permanece incluso en medio de las pruebas.
Pidamos a Nuestra Madre, nos permita ser perseverantes en nuestra oración a ella, para que aprendamos a ser servidores que Ella quiere en nosotros, ante los enfermos.

Virgen María, las madres sienten amor muy particular por el hijo o la hija clavado en el lecho del dolor. Tú, la mejor de las madres, mira con amor especial también a todos nuestros hermanos enfermos y hazles sentir, más que a nadie, las caricias de tu mano bondadosa. Te rogamos también por tantos hijos tuyos que no tienen lo necesario para vivir con dignidad. Infúndeles valor para que no sucumban ante el peso del sufrimiento, y ayúdalos a poner toda su confianza en la Providencia paternal de Dios. Suscita en todos nosotros sentimientos de compasión, amor y generosidad para prestarles toda la ayuda que esté en nuestras manos ofrecerles.

Por nuestra comunidad cristiana:Red Mundial Cristiana de Oración  para que tenga siempre los ojos atentos y el corazón sensible a las necesidades de quien sufre, y se convierta así en oasis de la misericordia del Padre.Por este misterio pedimos a Maria Santísima interceda ante Jesús Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo como el de María, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarles. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,. como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen

INVOCACIÓN ESPECIAL A SANTA MARÍA POR LOS ENFERMOS
Madre y Señora Nuestra intercede especialmente ante tu Querido Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, por estos enfermos que ponemos en tus manos. Que el mismo Jesucristo les de fuerzas para resistir su enfermedad y fueran curados de sus dolencias si así lo quiere su Divina Providencia. Amén
“Señor alivia a tus hijos necesitados de salud y de tu Amor,alivia sus almas,consuélalos Señor.Perdona sus pecados y cuando los llames a tu presencia permite Señor que entren en tu Reino. Amén”.

Jesús mío, sé que Tú me amas. Aquel a quien Tú amas está enfermo. Si es posible, pase de mí este cáliz de sufrimiento. Pero añado yo también aquello que Tú dijiste en el huerto de Getsemaní: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.Fortaléceme y consuélame, Jesús mío. Madre nuestra, Virgen Santísima, Tú que curas a los enfermos, ruega por mí ante tu Santo Hijo. Amén.

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Oración 
Maria, madre nuestra, te pedimos que nos ayude a liberarnos de la superficialidad, de las frivolidades, las cosas sin fundamentos y las apariencias, haz que nada nos impida tener capacidad para reflexionar y así vivir conforme a los caminos señalados por tu Hijo Jesucristo.

Maria, madre nuestra, te pedimos que el mal no triunfe en el mundo, te rogamos para que las mezquindades no dominen a los hombres, te suplicamos que no libres de las injusticias y de todo mal que la rodea, y˙danos a vivir en la paz de Jesús.

Maria, madre nuestra, te rogamos tu fuerza amorosa, para desterrar nuestro egoísmo, y así poder reconocer todo lo que nuestro buen Padre y su único hijo han hecho por nosotros.

Maria, madre nuestra, queremos tu inspiración para estar siempre motivados en nuestra participación con nuestra Iglesia, para asi construir una forma de vida lejos del egoísmo y la falta de caridad, pero cerca del amor y la fraternidad.

Maria, madre nuestra, danos tu ayuda, para que no tener flaquezas en la constante ayuda que debemos dar a los niños abandonados y sin hogar, y para que la solidaridad sea nuestra misión de cada día.

Maria, madre nuestra, contagiamos de esperanza, para que nunca desesperemos y la angustia no nos haga caer, fortaleceros para no desfallecer en el camino al encuentro con el Señor

Maria, madre nuestra, enséñanos a cumplir los preceptos de amar y respetar a nuestros hermanos, sin distinción de color de piel, edad, condición económica, sexo y nacionalidad y así vivir conforme a lo enseñado por tu Hijo Jesucristo.

Maria, madre nuestra, muéstranos el camino del amor y la valoración de los hombres por la dignidad que Dios le entrego, haz que veamos en cada hombre, mujer o niños, los el Señor ve en ellos.

Maria, madre nuestra, entréganos tu consejo maternal para saber como entregar amor a los que estan postrados por la enfermedad, para llevarles alivio a su corazon dolido y entregar la fuerza de la recuperación

Maria, madre nuestra, no permitas que renuncie a los sacrificios que debemos hacer para vivir en armonía y concordia con todos nuestros hermanos, ellos tus hijos, ay˙danos a ser comprensivos.

Maria, madre nuestra, Libranos de todo libertinaje y de toda posibilidad de ser permisivo con lo actos de inmoralidad que conducen al hombre a la vida sin dignidad.

Maria, madre nuestra, condúcenos por un camino de belleza familiar, para que las relaciones entre padres e hijos conozcan la comprensión mutua y la aceptación mutua de los cambios generacionales

Maria, madre nuestra, te imploramos tu asistencia, porque no queremos que los bienes materiales nos hagan olvidar los verdaderos valores que dan sentido a nuestra existencia, y así ver la vida conforme a las enseñanzas de Jesús.

Maria, madre nuestra, deja que copiemos de tu sencillez, para vencer los deseos de vanagloriarse y de soberbia, porque nuestros débiles corazones necesitan imitarte para no caer en malas actitudes.

Maria, madre nuestra, solo mirándote a ti, lograremos enriquecer nuestra existencia con valores morales y lejos de toda vida perniciosa, por eso te pedimos que nuestros ojos vivan dirigidos a ti, modelo de amor y santidad.

Maria, madre nuestra, eres la fuerza que necesita nuestra fe, para que viva empeñada en el descubrimiento de las hermosas enseñanzas de tu Hijo en los Evangelios, quédate siempre con nosotros.

Maria, madre nuestra, con tu ejemplo, queremos no dejarnos engañar por la maldad y vivir con un corazón puro, por eso te pedimos que nos des una visión que nos permita ver lo bueno, donde este y sin prejuicios.

Maria, madre nuestra, con tu ayuda incondicional, queremos asumir el compromiso de trabajar por las cosas justas y equitativas, y de denunciar la actitudes de injusticias, especialmente con los mas desposeídos.

Maria, madre nuestra, orientanos para que nunca actuemos en contra de los hombres y para que nuestro prójimo reciba de nosotros por encima de cualquier dificultad una palabra de aliento y amor.

Maria, madre nuestra, enseñananos madre buena a superar nuestra actitud egoísta, critica y exigente con nuestros hermanos, asi como vivir siempre en el camino de la comprensión y la misericordia.

“Virgen y Madre del Santo Rosario, a tus pies depositamos las necesidades y súplicas que tantos hijos tuyos nos encomiendan. Ruega al buen Jesús por todos los que confían en tu bondadosa y poderosa mediación.

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SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

OREMOS.-
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo;

concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén

ORACIONES DESPUÉS DEL ROSARIO.-
Al terminar este Santo Rosario a nuestra Madre María, Rezamos por las intenciones del Santo Padre y en reparación a las Ofensas al Sagrado Corazón de Jesús y para Ganar las Santas Indulgencias Plenarias.

PADRENUESTRO.-
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

3 AVEMARÍA.-

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA.-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos Amen.

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Oración 

Oh Dios, cuyo unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna: concédenos, a los que recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Por estos misterios santos de que hemos hecho recuerdo, te pedimos, ¡oh María!, de la Fe santa el aumento; la exaltación de la Iglesia; del Papa el mejor acierto. Que el gentil conozca a Dios; que el hereje vea sus yerros. Que todos los pecadores tengamos arrepentimiento. Que los cautivos cristianos sean libres de cautiverio. Goce puerto el navegante y de salud los enfermos. Que en el purgatorio logren las ánimas refrigerio. Y que este santo sacrificio tenga efecto tan completo en toda la cristiandad, que alcancemos por su medio, el ir a alabar a Dios en tu compañía en el cielo. Amén.

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Oración final

Amado Padre, te entrego esta oración  con todo mi corazón por todos los enfermos que sufren males físicos, que los consume o tortura día a día.

Has que esa cruz sea liviana y la carguen con paz, con serenidad y con valor. Te pido que por medio de la enfermedad lleguen a ti!  Tengan fe en tu poder de sanación y se conviertan en testimonio vivos de tu Amor infinito y tu Misericordia Divina por todos nosotros.

Ten piedad por los niños enfermos, dales valor para soportar el dolor, dales paz, calma sus corazones y que el Espíritu Santo se albergue dentro de sus almas para que sean fuertes y valientes.

Te pido Señor Bendito que cargues y lleves a tus hijos que sufren dolores musculares, cuerpos atrofiados, carga también al invalido, lleva de la mano a los que tienen enfermedades graves, a los que han perdido algún miembro de su cuerpo u órganos, dales una segunda oportunidad; sostén en tu regazo a los que padecen del corazón . Consiente a los que sufren de las enfermedades terminales.

Te pido Señor Amado por los que tienen cáncer, dales toda tu bendición. Ungelos con tu sangre bendita para que puedan aceptarla, llevarla y superarla con toda la fe de tu poder. Vuélvenos en evangelizadores de tu palabra.

Bendice a los ancianos enfermos que están cercándose más a tu gloria y que tengan el tiempo suficiente en preparar sus almas para ser recibidos como se debe. Consuela a sus familias para la despedida y que oren mucho por su salvación.

A toda persona que entra en cirugía, dale paz.

A toda persona que sale de cirugía, dale esperanza.

Bendice las manos que curan, cuidan y dedican su tiempo a los enfermos.

Señor de la Misericordia, ampáranos en tus brazos. Cúbrenos con tu agua y sangre bendita, líbranos del mal, aleja las enfermedades del mundo, ayúdanos a cuidarnos y valorar la vida. Ten Piedad de nosotros. Amén.

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Plegaria 

Señor Jesús, te adoro y te soy gracias por la fe que me has dado en el Santo Bautismo. Tú eres el Hijo de Dios hecho Hombre, Tú eres el Maestro, Tú eres el Mesías Salvador.

En este momento quiero decirte como Pedro: “No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres en el cual podemos ser salvados”.

Te recibo y te Adoro, Señor Jesús, en mi corazón y en mi vida: Tú debes de ser siempre mi único Señor, mi esperanza y mi alegría.

Yo pongo a tus pies mi pobreza, mi sufrimiento y mi enfermedad. Sáname, Señor, por el poder de tu poderosa Palabra, por tus Llagas gloriosas, por tu Santa Cruz, por tu preciosísima Sangre.

Tú eres el Buen Pastor y yo soy una de las ovejas de tu corral: ten compasión de mí y sálvame.

Tú eres Jesús, que ha dicho: “Pidan y les será dado” y “Tengan fe en Mí”. Señor, el pueblo de Galilea venía a traer sus propios enfermos a tus pies y Tú los sanabas. Así, yo también te pido la sanación de mi cuerpo y de mi alma.

Tú eres siempre el mismo, Tú tienes siempre el mismo poder, Porque Tú vives en la eternidad y estás siempre en medio de nosotros. Yo creo que Tú puedes sanarme, porque tienes la misma compasión que tenías por los enfermos que encontrabas. Tú eres la Resurrección y la Vida.

Gracias, Jesús, por lo que haces: Yo acepto tus planes de amor para mí, porque todo lo que haces es bueno. Creo que me manifestarás tu gloria y que me darás paz y salvación. Aún antes de saber cómo intervendrás, te doy gracias y te alabo, Tú eres el Amor de mi vida. Amén.

Bajo Tu Protección
Bajo tu protección nos acogemos Santa Madre de Dios, no desoigas nuestras súplicas en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios ,Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amen

Oración
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que lo que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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Oración

Dios Padre, amigo de la vida, que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas, derrama en nosotros la fuerza de tu amor. Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar y cuidar a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos. Sana nuestras vidas, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción. Toca nuestros corazones y enséñanos a descubrir el valor de cada persona y de cada cosa, porque todos somos custodios de la salud de nuestros hermanos y de la salud del mundo. Amén

María, Madre nuestra,
que en Cristo nos acoges como hijos,
fortalece en nuestros corazones la espera confiada,
auxílianos en nuestras enfermedades y sufrimientos,
guíanos hasta Cristo, hijo tuyo y hermano nuestro,
y ayúdanos a encomendarnos al Padre que realiza obras grandes.Amen

Ave María Purísima. Sin pecado concebida.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen

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