El 13 de Mayo de 1917 la Virgen se apareció en Fátima, Portugal para llamarnos, por medio de 3 pastorcitos, a regresar a su Hijo Jesucristo. Nuestra Madre nos advierte sobre la seriedad de la vida, de peligros inminentes, sus causas y como salvarnos.

En diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía dos Santos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación.

En la tercera aparición, la Virgen de Fátima le dijo a Lucía:

Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra… Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes… Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz… Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz.

Triunfo del Inmaculado Corazón

En Fátima asimismo dijo la Santísima Virgen:

“Finalmente mi Corazón Inmaculado triunfará”

María, profetiza ya desde el canto del “Magníficat”, que la llamarán Bienaventurada todas las generaciones. Como Madre de todos los tiempos, especialmente atenta a los momentos más graves de la humanidad, nos muestra las fuerzas de Su Amor de Madre. Se pone al servicio de su Hijo, como Arca de la Alianza Nueva y Eterna, para que en su Corazón Sagrado, nos encontremos definitivamente con El, diciendo nuestro “Sí” al pacto de amor, que Dios quiere hacer con nosotros.

María, llama a los hombres a la fe, a los pecadores a la conversión, a los indefensos, pobres y desamparados al Refugio de  su Corazón Maternal; en ese Corazón, se hace constantemente presente la Gloria Pascual de Jesús. María nos invita a actualizar el triunfo de Jesús en nuestra vida, socavada por nuestros errores morales y el alejamiento de la Verdad Revelada, renovadamente ofrecida a nosotros, por las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia.

CAMINO DE ESPERANZA

María nos invita a ser dóciles, a vivir en continua oración, a convertirnos y aún mucho más, a santificarnos; para esto nos regala el camino de la Consagración a Su Corazón.

Allí aprendemos a abastecernos de Dios y solamente de Dios. Seremos rescatados del pecado, con un “sí” de perfectos hijos. Haremos posible la civilización del amor y, seremos capaces de realizar la Nueva Evangelización, guiados por María, su Estrella, y podremos decir junto a S.S. Juan Pablo II : “Vivimos el tiempo de María” y sabemos que el suyo, es el tiempo del triunfo de Su Corazón.

La Esperanza, se manifiesta con mayor claridad en tiempos difíciles; también se hace más necesaria en estos momentos, porque pone en claro la meta a la que aspiramos, que es nuestra definitiva Patria del Cielo y nos indica el camino para conseguirla.
María nos enseña este sendero con su Luz que brilla en medio de la oscuridad. Esa Luz es su poderosa acción evangelizadora que nos muestra el triunfo de su Hijo en la Cruz, para que también nosotros caminemos sin miedos, ni desalientos ni claudicaciones. Debemos tener la seguridad y confianza interior, de quien como Ella, no desconoce la gravedad del momento, ni tampoco las consecuencias de la infidelidad a Dios, pero siguiendo el imperioso llamado de María, se dispone a aceptar plenamente la Alianza con Dios.

Entonces el Consagrado, en el Corazón de su Madre, se encontrará con la Esperanza, que le ofrece María y se sentirá seguro, protegido y defendido cuando lo persiga el adversario, que lo atacará, pero no lo tocará.

 LLAMADO UNIVERSAL

La Esperanza que nos comunica María, es un ofrecimiento a la humanidad en su conjunto y a cada uno de sus hijos en particular.
Ella como Arca de la Salvación, en su Corazón de Madre, puede albergar a todos los hombres y la invitación llena de amor la hace a todos. Pero puede ocurrir que a pesar de los esfuerzos evangelizadores, muchos no quieran entrar en esa Arca; sin embargo, para quienes ingresen, María será garantía segura de salvación y el camino más corto hacia la santidad. Por eso nos invita a consagrarle nuestras vidas.

En efecto, Ella tiene suficiente poder como para arrasar con toda forma de maldad; aunque las fuerzas de las tinieblas, atenten contra sus hijos, tratando de asfixiarlos, en todos los intentos de encausar sus vidas hacia el destino eterno, nada podrá contra el hijo Consagrado al Corazón de su Madre.

Este es el triunfo de María: Lograr que sus hijos se salven, cuando son invadidos y seducidos por todas partes, hacer posible para ellos la santidad en grado heroico. El espíritu del mundo, pone en ridículo lo sagrado, atentando contra los valores trascendentes y ofreciendo en cambio al hombre, la única posibilidad de saciedad en el poder, el materialismo y la sensualidad. El Consagrado padecerá realmente la experiencia de la tentación; si Jesús fue tentado en el desierto, el adversario también utilizará la tentación para desorientar la vida del creyente y de ser posible someterlo a la esclavitud del pecado. El triunfo de María, consistirá entonces en la segura esperanza, del encuentro de los hijos con el Hijo, en su Sagrado Corazón. Ella se convierte en segura protección, de quienes se le entregaron incondicionalmente.

 

ORACIONES Y JACULATORIAS 

ENSEÑADAS A LOS VIDENTES DE FÁTIMA

ORACIÓN PARA OFRECER SACRIFICIOS

¡Oh Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden al Inmaculado Corazón de María!

ORACIONES ENSEÑADAS POR EL ANGEL

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

(Los niños rezaban estas dos oraciones de rodillas y con la frente inclinada hacia el suelo)

A RECITAR DURANTE EL ROSARIO

¡Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre principalmente a las más necesitadas! (Se dice al fin de cada decena, después del Gloria.)

JACULATORIAS

¡Dios mío, te amo en agradecimiento a las gracias que me has concedido!

¡Oh, Jesús, te amo!… ¡Dulce Corazón de María, se la salvación mía!

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA
NOVENA

OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con que El es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón e intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.

ORACIÓN PREPARATORIA
Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor, y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

Rezar la oración del día correspondiente:

ORACIÓN FINAL
¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos mereció el premio de la salvación eterna! Os suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del santísimo rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

DÍA PRIMERO 
Penitencia y reparación

Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores!, que apareciendo en Fátima, dejaste transparentar en vuestro rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el dolor que os causan los pecados de los hombres y que con maternal compasión exhortaste a no afligir más a vuestro Hijo con la culpa y a reparar los pecados con la mortificación y la penitencia. Dadnos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que se infieren a vuestro Divino Hijo y a vuestro Corazón Inmaculado.

Meditar y rezar la oración final.

DÍA SEGUNDO 
Santidad de vida

Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Madre de la divina gracia, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma, y que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta. Concédenos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales.

Meditar y rezar la oración final.

DÍA TERCERO 

Amor a la oración

Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, vaso insigne de devoción!, que te apareciste en Fátima teniendo pendiente de vuestras manos el santo Rosario, y que insistentemente repetías: «Orad, orad mucho», para alejar por medio de la oración los males que nos amenazan. Concédenos el don y el espíritu de oración, la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haciéndolo todos los días, para así poder observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones y llegar al conocimiento y amor de Jesucristo en esta vida y a la unión feliz con Él en la otra.

Meditar y rezar la oración final.

DÍA CUARTO 
Amor a la Iglesia

Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Reina de la Iglesia!, que exhortaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra. Infunde también a nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos.

Meditar y rezar la oración final.

DÍA QUINTO 
María, salud de los enfermos

Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos!, que movida por el ruego de los pastorcitos, obraste ya curaciones en vuestras apariciones en Fátima, y habéis convertido este lugar, santificado por vuestra presencia, en oficina de vuestras misericordias maternales en favor de todos los afligidos. A vuestro Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida. Echad sobre ellas una mirada de compasión y remediadlas con la ternura de vuestras manos, para que así podamos serviros y amaros con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser.

Meditar y rezar la oración final.

DÍA SEXTO  
María, refugio de los pecadores
Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, refugio de los pecadores!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que esos desgraciados no caigan en las penas eternas del infierno, y que manifestaste a uno de los tres que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas. Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la justicia divina, y al mismo tiempo despertad en ellas la compasión por la suerte de los pobres pecadores y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones, ejemplos y palabras por su conversión.

Meditar y rezar la oración final.

DÍA SÉPTIMO 
María, alivio de las almas del purgatorio

Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Reina del purgatorio!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar a Dios por las almas del purgatorio, especialmente por las más abandonadas. Encomendamos a la inagotable ternura de vuestro maternal Corazón todas las almas que padecen en aquel lugar de purificación, en particular las de todos nuestros allegados y familiares y las más abandonadas y necesitadas; alíviales sus penas y llévalas pronto a la región de la luz y de la paz, para cantar allí perpetuamente vuestras misericordias.

Meditar y rezar la oración final.

DÍA OCTAVO 
María, Reina del Rosario

Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María!, que en vuestra última aparición te diste a conocer como la Reina del Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoción como el remedio más seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo, así públicas como privadas. Infundid en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para así vivir siempre de sus frutos. Concédenos la gracia de ser siempre fieles a la práctica de rezarlo diariamente para honraros a Vos, acompañando vuestros gozos, dolores y glorias, y así merecer vuestra maternal protección y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte.

Meditar y rezar la oración final.

DÍA NOVENO 
El Inmaculado Corazón de María

Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima!, que escogiste a los pastorcitos de Fátima para mostrar al mundo las ternuras de vuestro Corazón misericordioso, y les propusiste la devoción al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvación. Haced, ¡oh Corazón de la más tierna de las madres!, que sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos con filial adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor; y así sea vuestro Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con vuestro Hijo Jesús.

Meditar y rezar la oración final.

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